adiós, 2008, adiós

A modo de clásico anual, post polvorones, vuelve la recopilación de los mejores momentos del blog.

enero

manual del perfecto conductor.

árbol congelado

febrero
mi columna de opinión: a cinco columnas.

Flor de almendro

marzo
Juno: cuando las niñas ya no quieren ser princesas.

movimiento

abril
sushi bar.

plaza

mayo
el horóscopo.

flores a contraluz

junio
fotografía - niños. (Bonus: crueldad, fotografía - electrodomésticos).

dientes

julio
Sicilia, 1928…

turistas

agosto
Juan de Austria, 23.

fiesta

setiembre
zazu.

Día de boda III

octubre
hmbre.

silueta

noviembre
mi madre es famosa.

Ohio II

diciembre
limón.

fuera de cobertura

En estos últimos días del año, este humilde blog permanecerá latente, a la espera de que se me pase la indigestión de turrones, polvorones y papás noeles colgantes y vuelva de mis merecidísimas vacaciones.

La dirección.

PD El recientemente galardonado Premio Limón 2008 recomienda el uso del paraguas que en el año entrante nos va a hacer falta.

PD2 la fecha de publicación es sólo una coincidencia.

limón

El viernes pasado, durante la comida de empresa típica de estas fechas, mis compañeros me otorgaron el premio “Fernando Fernán Gómez al más limón”. Hubo muchos más premios, con varias categorías tan dispares como la simpatía (el clásico premio naranja) o al mejor compañero pero, sinceramente, sigo pensando que me llevé el más significativo.

Desde que tengo uso de razón, siempre que ha habido una entrega de premios, ha habido premio limón y, normalmente, el agraciado no suele recogerlo de buen gusto. A mí me encantó recibirlo sobre todo porque no habría sido posible sin mis compañeros, que se han pasado un año desoyendo mis indicaciones para llamarme borde y pesado por algo tan sencillo como recordarles las cosas. Quizá por eso, casi me cae otro de los posibles diplomas gracias una expresión adaptada del impagable RTFM.

En fin, que tengo un cáctus de plástico sobre mi equipo que, aunque no anula la radiación del monitor, sí tiene una maceta de barro que pesa lo suficiente, como para ser utilizada como arma arrojadiza. Quien sabe, a lo mejor el año que viene me dan el premio a la mejor puntería.

mala leche y periodismo

la sonrisa de camilla

Pocos ejemplos tan claros he visto últimamente de burradas periodísticas, aunque se trate de un caballo. Una cosa es tener derecho a la parodia y otra es elegir, entre varias fotos, la que más puede herir.

el más caro de todos

Ya han llegado las fiestas, los dulces navideños y todo lo demás y no porque lo diga el corte inglés, que ya llevan un tiempo recondándonos lo felices que tenemos que estar, sino porque hoy, esta mañana, mi lector de feeds se ha puesto a hablarme de turrón. Y del caro, faltaría más.

1880

Así pues, queda oficialmente inaugurada la temporada de comilonas y desmadres gastronómicos, incluyendo los menús normales a precios de jeque árabe. ¡A disfrutar!

relato — son sólo palabras

Sobre la mesa, el titular de la primera página del periódico dejaba poco lugar a la imaginación: Bernal, amenazado. Más abajo, en la fotografía se podía leer la amenaza pintada sobre una de las paredes de la fábrica y una diana toscamente dibujada. Un poco más allá de las hojas del periódico, desde un porta retratos de plata, Ana y Lucía, su mujer y su hija, le sonreían también a todo color. A pesar de la distancia, podía oír la voz de Ana pidiéndole que no se metiera en aquellos negocios de los que apenas tenía conocimientos.

—Tu mundo es otro, decía, tú sabes dirigir empresas textiles, sabes de logística y mercados pero no tienes ni idea de importaciones. Por favor, no te metas ahí. Déjalo antes de empezar.

Estuvo a punto de hacerle caso, de no seguir adelante con la operación, pero cometió el error de comentarle las dudas de su esposa a quien le había propuesto el negocio. Son paranoias de tu mujer, le dijo, intenta que no te embarques en nuevos proyectos para que estés en casa, con ella, tomando café. Tú mismo, aceptaré tu decisión sea cual sea, le dijo antes de poner fin a la conversación, pero a lo mejor yo debo plantearme tener un director general que hace todo lo que le ordena su mujercita…

Aquella conversación había sucedido sólo seis meses atrás, un par de días antes de aceptar. Después vendría la toma de decisiones, su firma en acuerdos con empresas fantasma, las cuentas imaginativas, la huida de Ana y Lucía, la caída en desgracia y, finalmente, su cara rodeada por una diana en una sucia pared. Quien ha pintado esto, se dijo con aplomo, no está bromeando. Quizá deba contratar un guardaespaldas. O quizá no, al fin y al cabo, son sólo palabras.

Son sólo palabras, mi aportación al magazine.

las bodas, los cánones y los cabrones

-Chisst… chisst…
-¿¿¿Eh???
-¡Chisst!
-¿Qué coño haz usted ahí?
-¿Sabes si cantaron «Clavelitos»?
-¿Cómo?
-En aquella mesa, ¿sabes si cantaron «Clavelitos»?
-Ah, no sé.
-Vaya.
-Algo andaben tarareando, pero…
-Se os va a caer el pelo.
-¿A quién?
-Pensabais piratear la conga, ¿eh, cabrones?
-¡Oiga! Pero…
-¡Sinvergüenzas, qué poco respeto!
-Oye, tío, ¿a que cobras?
-¡A eso vengo!

El texto completo, en la columna de Maxi Rodríguez en lne.es.

Fue mi padre quien me habló por primera vez de Maxi Rodríguez (no tiene nada que ver con el jugador de fútbol) y, poco a poco, fui cayendo en ese humor desmadrado y ácido con que envuelve sus textos. Ahora soy de los que buscan su columna cada lunes, con más ánsia del que se puede admitir. Hace algunos meses tuvimos la oportunidad de entrevistarlo, como una actividad del taller de escritura y, aunque sólo sea por la foto, mereció la pena.

Del tema de la columna, de la grabación de bodas por parte de detectives a sueldo de la SGAE para cobrarles por la música, no creo que tenga nada más que añadir.

segundo número de eltallerdelaspalabras.net

Bienvenidos, un mes más, al Magazine Online de El Taller de las Palabras.

En este segundo número de la revista y como autores de la misma tenemos algunos motivos para alegrarnos. En estos tiempos convulsos y azotados, parece que la palabra que titula este número, alegría, no es de las más adecuadas para definir un estado de ánimo colectivo. Pero, en nuestro caso, creo que debemos hacer un esfuerzo y emplearla.

Para empezar, debemos sentinos felices porque nunca estuvo previsto sacar más de un número de este magazine online, eternamente vinculado a un ejercicio del taller de escritura y siempre pensado como algo único, excepcional. Han pasado varios meses desde aquel ejercicio que a algunos nos trajo de cabeza un tiempo y, con motivo del resurgir de la web en noviembre, se dió visto bueno a un nuevo número y se deshizo el binomio ejercicio-revista. En adelante, algunos temas como la periodicidad y el tema sobre el que versa el magazine se decidirá en el taller y se intentará emitir números cada cierto tiempo.

También nos alegra que se hayan involucrado nuevas caras a este proyecto y que, con respecto al número anterior, se mantenga tanto el nivel como los participantes. Queremos, además, felicitar a todos por sus textos y agradecerles la rapidez e implicación al enviarnos sus relatos. Resulta sorprendente que, tras anunciar que se iba a realizar otro número de la revista, el primer texto nos llegó apenas unas horas después y, huelga decir que nos pilló un poco por sorpresa. Es bien conocida la fama de agotar los plazos que hay en España y, las reacciones de este tipo, nos siguen apabullando.

Y por último, debemos alegrarnos porque, por el momento, esta actividad seguirá mientras alguien escriba un texto cuyo fin último sea aparecer en esta web.

A todos, por el esfuerzo y la implicación, gracias.

Diego Martínez Castañeda (n1mh)

Editorial del segundo número del magazine online de El Taller de las palabras.

semos laicos

fontdevila humor laicidad

Manel Fontdevila, en Público.es.

comunicado

Mérida, a siete de diciembre de 2008.

Deseo comunicar que en el día de hoy he quedado, oficialmente, hasta los cojones de la Navidad, los regalos, Papá Noel, los renos, los Reyes Majos y, sobre todo, del espíritu navideño y los buenos deseos.

También deseo notificar, para que conste, que he intentado aguantar, soportar estoícamente todo esta mierda disfrada de anuncio de Coca-Cola trasnochado y febril pero, sinceramente, no he podido. Lo triste no es aguantar sólo siete días, lo lamentable es saber que me queda un mes de suplicio y que no me lo va a quitar nadie.

Así pues, sólo me resta notificar dos cosas: a) gordo, sigo teniedo el stinger y b) voy a evitar entrar en locales que hagan gala de su buen gusto emitiendo villancicos por el hilo musical a un volumen exagerado.

Gracias por la atención.