for renting

¡al fin! después de más de tres semanas, he encontrado piso. al principio resultaba divertido; conocer la ciudad a través de sus pisos es una curiosa experiencia. más adelante, en la segunda semana, vas conociendo a esos “habitantes” del inframundo de los pisos de alquiler y compartidos. seres extraños y cordiales, futuros compañeros de lo cotidiano.

al final, me voy yo solito, como una persona mayor, un adulto en pleno ejercicio de sus funciones. espero no estar enviando mei-deis en un mes o dos 😛

por cierto, de baratito, nada… para que luego salga cualquier ministro del ramo diciendo que las casas, son caras porque tienen demanda. ¡manda guebos!

¿¡por qué tenemos que ser siempre los primeros?!

vengo de jugar un partido de futbito con las gentes del trabajo y, todavía, me encuentro en estado de shock. uno de los asistentes ha conseguido devolverme a la infancia, al patio del colegio.

cuando uno juega al fútbol con un grupo de amiguetes y compañeros, no se espera un comportamiento tan sumamente agresivo y dominante. Tuve un compañero de colegio (un buen amigo, a pesar de todo), cuyas ánsias competitivas eran demasiado fuertes: si no ganaba siempre, se enfadaba con todo el equipo. se pasaba los partidos chillando y dando órdenes y siempre se autoerigía el capitan, delantero y líder del grupo. era muy
completito, a pesar de tener doce años. siempre ponía el balón, porque el suyo siempre era el mejor, el último y siempre ha estado vinculado a ese deporte que dicen que es el rey (y yo pensando en juancar…).

huelga decir que, con la banda de amigos que se buscaba, no ganábamos ni para cromos, así que tampoco nos hablaba durante unas horas.

yo voy a jugar partidos para moverme un poco, para sudar la camiseta y terminar sonriendo, no para arrasar a mis compañeros de trabajo. pero debo ser el único.

¿Por que siempre hay que beber cocacolas y comer bocatas de chorizo, si lo me gusta es el Tab y los frixuelos?

Este post va dedicado a todas aquellas personas que me envían, sabiendo o sin saber, queriendo o sin querer, documentos que no puedo leer, diapositivas que no voy a visionar, ficheros en formato extraño y/o inaccesible y un largo etcétera.

Sin ánimo de acritud, pero sin ganas de callarme.

Como le dije a una buena amiga, no voy a dejar de usar un programa, vital por otra parte, por que no se vea en el 90% de los ordeñadores del mundo. Y es que siempre me salen con las mismas, ¿no conoces el WinZip? ¿no has oido hablar del Word? ¿como qué no ves los powerpoint? A este paso, les voy a devolver documentos postscript y textos con LateX (no, no “eso” en lo que todos piensan).

¡joder, que cabreo!

tiempo y vida: reflexiones

mucha gente no se acuerda, pero con 25 añitos, la vida pasa rápido, demasiado rápido, como los postes telefónicos vistos desde el tren. La vida nos atropella, nos agobia, nos impone su ritmo, sus reglas y
obligaciones. Y nos olvidamos de disfrutar, no recordamos que no todo es un valle de lágrimas, que la vida merece la pena sólo si se vive, sólo si se sabe vivir.

en ocasiones, un golpe de suerte nos permite volver a controlar el ritmo del día a día, pararse y pensar en la situación. ese día vuelves a pasear lentamente por la calle en vez de coger el bus o, simplemente, haces cosas que consiguen que te miren mal. Pero nada importa, nada puede romper el ritmo que se ha impuesto.

a veces, es necesario bajarse del tren y caminar un rato, lo justo para ver crecer la hierba entre los postes de la luz.

para laura, para que su cuarto de siglo no se le venga encima.


De todos lo que en la vida sienta mal, la vida misma es lo más peligroso, resulta un exceso que no podemos permitirnos, como demuestra su inevitable desenlace. Por eso el mejor empleo que se le puede dar a la salud es gastarla FERNANDO SAVATER

papel escrito

hay ciertas costumbres que, poco a poco, se van perdiendo. una de ellas, de las más bonitas que recuerdo es el olor de la letra impresa, el tacto de un papel hundido a base de escribir palabras sobre él. el placer de recibir una carta no se compara a ningún correo electrónico ni mensaje SMS. Las cartas, todavía hoy, tienen la aureola de las buenas noticias.

hoy he recibido una carta de una buena amiga y el tacto del papel ha sido un catalizador. Acostumbrado a los entresijos de internet, la frialdad con que un email llega desde japón en tres segundos no me sorprende. el hecho de que la carta haya tardado 10 días para recorrer escasos quinientos quilómetros, sí me sorprende.

Alquilando que es gerundio…

Alquilar un piso, aunque se trate de una ciudad pequeña, de provincias, se puede convertir en una pequeña odisea. Con tal de ahorrarme unos duros de los del 2001, he pasado de agencias inmobiliarias y he buscado en los periodicos, las farolas y, ¡o milagro!, en el panel de anuncios del ayuntamiento.

Después de quince días, estoy, todavía, buscando. Tengo una lista con casi cuarenta direcciones y números de teléfono, con lo que tiene cada piso y las impresiones que me llevé al visitarlo. También hay un apartado para el precio y otro para las dudas.

Mañana me toca seguir adelante. Veremos que pasa.