Tendrías dos o tres meses cuando improvisé un…

            Tendrías dos o tres meses cuando improvisé un juego contigo, una variante del escarabajo que al que solía jugar con tu madre y con el que esperaba el mismo resultado: montones de risas. Sé que era cuando aún eras muy pequeño porque te sujetaba el cuello con delicadeza, así que todavía no lo tenías muy fuerte. Te abrazaba contra mi pecho sujetándote el cuello y, tumbado de espaldas en una cama, rodaba para un lado y luego para el otro, gritando un ¡Ah! muy largo hasta que tú tocabas el colchón. Entonces decía ¡Pumba! Y comenzaba a rotar hacia el otro lado, diciendo Aaaaaaahhhhhh... ¡Pumba! Como puedes ver es un juego altamente sofisticado pero la cuestión es que te encantaba y cumplía con su cometido porque nos reíamos mucho y tu soltabas grandes carcajadas.

Ayer, mientras intentaba dormirte y tu intentabas alargar ese momento todo lo posible, te echaste sobre mi pecho y comenzaste a decir Aaahhhhhhh mientras te escurrías hacia un lado y, al llegar al colchón decías algo parecido a ¡Pumba! Sinceramente, no me lo podía creer. Eras muy pequeño y hacía más de seis meses que no jugábamos a ese juego sin nombre pero tu, serio, lo volviste a repetir mientras me mirabas y me dejabas claro que querías jugar a nuestro pequeño juego.

Hoy ya no ha hecho falta que lo repitas, hoy hemos jugado hasta que nos hemos hartado de dar vueltas en la cama y de reirnos.

PD. no creía que recordases eso, no era más que un pequeño divertimento cuando aún no podías moverte bien. No te haces una idea lo que he disfrutado jugando y más aún lo que me emociona que lo recuerdes.

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