Archivos diarios: 30 diciembre, 2004

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Cómo tratar a los husuarios

Me imagino que más de uno (y una) habrá tenido que lidiar en su vida laboral con Husuarios, así, con hache y mala leche y tendrá unas cuantas anécdotas. Para los no iniciados, decir que un Husuario (o Husuaria, no es cuestión de género) es una persona carente de capacidad para intentar manejar un ordenador. No me refiero a aquellas personas que les cuesta, que se pelean con el equipo y cada clic correcto sobre el icono correspondiente es una victoria, ni a los constantes aunque no muy acertados. Ni tan siquiera a los que no han visto una de estas máquinas infernales en su vida y ahora, precisamente ahora, con la ansiada jubilación a la vuelta de la esquina, con la paciencia que dan los años agotada, de tanto lidiar con hijos y nietos y con las ganas de meter al cabrón del jefe en una prensa hidraulica para ver como hace ¡pof!, por querer modernizar la empresa y llenarla de máquinas con luces.

Todas estas personas y algunas más cuentan con mi más sincera admiración y comprensión, así como con mis ganas de enseñar.

Un husuario (o husuaria) se compone de un 50% de aire (localizado principalmente en el cerebro), un 30% de capacidad de agotamiento ajeno mediante preguntas reiterativas y absurdas, un 19,99999% de maldita la gracia y un 0,00001% de capacidad de retentiva.

Su mayor afición es apuntarse a cursos o dar el coñazo allí donde no se le requiere y olvidar todo aquello que se le dice o, peor aún, recordar lo que le da la gana. Más tarde, en su casa o lugar de trabajo habitual, siente una irrefrenable necesidad de investigar con su ordenador o estación de trabajo y, como no puede ser de otra forma, romper, desgarrar y destrozar algo.

Después llora amargamente mientras te llama por teléfono y te suelta esa frase tan socorrida de:

Estaba instalando el juego XXX, como tu me dijiste y, sin más, el ordenador explotó, causando heridas leves a seis personas. Creo que es culpa tuya. Arréglalo.