cinco minutos de gloria

Más que modestia, se puede decir que mi planteamiento con Internet, el blog y todo lo que lo rodea siempre fue de indiferencia, de completa dejadez para con la fama y los números de visitas astronómicos. Uno tiene los pies en la tierra y el grito en el cielo (ese Sabina…) y sabe que el área de influencia de este cuaderno de bitácora se limita a un par de medias docenas de personas y eso después de mucho dar la murga, de insistir y enviar spam a espuertas.

Por eso cuando hoy estaba haciendo la habitual ronda de weblogs, casi doscientos, el corazón me dió un vuelco al reconocer una foto mía en un sitio con cierta y reconocida trayectoria, con un alto número de visitas y visitantes y, en resumidas cuentas, conocido y famoso (todo lo famoso que se puede ser en este ambiente). Y sin embargo (otra vez Sabina), ahí esta, con mi nombre, el lugar donde encontró la foto (el infalible flickr) y la licencia con la que se publicó. Todo un ejercicio de buen uso de la información.

Ya he tenido mis cinco minutos de gloria… ¡¡Mamá, soy famoso!!

Vía: Nosoloblogs.net.
Este es mi comentario sobre el mismo tema.

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