eran las noches del long play

Es curioso lo que nos condicionan los aspectos más estúpidos de la vida. ÿltimamente salgo a correr, a veces con eme, a veces solo, con la ipod. Comencé a llevarla de marcha el día que me descubrí subiendo una cuesta a la carrera, sin aire, cantando a gritos el directo de los Rolling en Like a rolling stone y sin intención de parar. Al llegar arriba, casi de derrumbo sin aire pero seguía marcando el ritmo con los pies. Ahora ya he visto su poder destructor y tengo más cuidado con lo que canto al correr.

Pero a lo que iba; hace dos minutos me acabo de dar cuenta que estaba cantando a grito pelao en la oficina, rodeado de gente que trabaja agarrada a un teléfono o torturando un teclado y la culpa es de Los Suaves. Voy a tener que esforzarme por no cantar… o ir a operación truño.

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