hot

El sábado nos atamos las cantimploras al cuello y nos fuimos de visita a Córdoba, antigua ciudad Omeya. No sé el porqué, pero siempre he sentido fascinación por el Sur, el de España, se entiende. En el norte estar a más de cuarenta grados se considera sacrilegio y a mí, de momento, parece que se me está dando bastante bien.

45 grados en cordoba

La imagen de los 46 grados la obtuve con el móvil y no se ve, apenas. A esta temperatura, las cosas no tienen importancia o, quizás, adquieren su verdadero valor. Con el calor no se piensa, no se disfruta, todo arde y no hay nada que no queme o despida calor. El aire parece sacado de una secadora de ropa y no llena los pulmones; también se calientan los ojos, los globos oculares y la sensación es extraña y asquerosa.

Esta imagen fue tomada el dos de julio a las cinco y cinco minutos. Ya está aquí, ya llegó…

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