lluvia

Es curioso, el otro día viendo El Lobo, le comentaba a eme que sentía cierta nostalgia de la manera de llover y ella me miraba con cara de asombro. Allá, donde todo es verde, llueve de muchas formas y aquí, donde todo es amarillo, llueve casi siempre igual.

Yo estaba acostumbrado a salir de casa con cinco y seis capas de ropa, con mis sempiternas botas de gore-tex y mi paraguas, porque si te pilla desprevenido, no perdona. Allí orbaya, llueve suave, fuerte, muy fuerte e, incluso, de lado. Y llueve durante días enteros.

Aquí no. Aquí llovió un poco fuerte hace cosa de tres semanas y “eso” fue el otoño. Ahora está lloviendo suave, sin ganas y la gente se pregunta qué sucede, por qué sigue lloviendo.

Supongo que sólo es morriña.

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