no nos despertamos

The Handmaid's Tale
The Handmaid’s Tale

Ahora estoy despierta y veo el mundo. Antes estaba dormida. Así es cómo dejamos que pasase. Cuando ametrallaron el Congreso, no nos despertamos. Cuando culparon a los terroristas y suspendieron la Constitución, tampoco nos despertamos. Dijeron que sería algo temporal.

Nada cambia al instante. Si estuvieras en una bañera calentándose lentamente, morirías hervida sin darte cuenta.

The Handmaid’s Tail S01E03

Esta portentosa serie debería hacernos pensar. Pensar en cómo nos hacen comulgar con ruedas de molino, como nos vamos amoldando poco a poco, sin notarlo, a situaciones que hace pocos años calificábamos de imposibles. Sólo necesitan una excusa, alguien a quien culpar y sobre quien desviar las miradas y, bajo ese amparo, desviando el foco, hacen y deshacen a voluntad.

El cuento de la criada tiene algo que no tenía 1984: familiaridad. El mundo gris y manso de la novela de Orwell era una fantasía porque los televisores no ven, sólo hablan. En la distopía de la criada es fácil entender que se indignen cuando quitan derechos a la mitad de la población y también que nadie haga nada. Nos retrata mucho mejor y es fácil reconocerse, saber que actuarías igual por cobardía, por miedo o porque estás con los medran. En ese aspecto es más cruda, más cercana y real que la novela de George Orwell.

Y es aterrador.


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