oral, la crónica

Pues parece que sí, que los nervios nos mantiene vivos y alerta. Al contrario que en el resto de exámenes, en el oral me puse de los nervios al cerrar la puerta de la escuela tras de mí. Empezaba a pensar que, por fin, me había quitado de encima la presión de los nervios, de las largas tardes de examen mirando a la pared, tan blanca como mi mente, se habían quedado atrás, hasta que llegó la bestia parda.

Recuerdo muy pocas cosas y no sabría decir con exactitud si lo he hecho bien o mal. Simplemente hablé, como nunca había hablado, por los codos. Tenía una extraña lucidez y me acordaba de expresiones y palabras que no leía en años. Creo sinceramente que voy a pasar. Un seis en este exámen no debería ser un problema con mi extraña fluidez verbal. El día 22 a eso de las seis y media de la tarde, la respuesta. Si no apruebo, en setiembre les voy a dar una lección de tacos en inglés :D.

Por cierto, en flickr tengo unas fotos de la gente del curso de inglés.

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