tres pa tres

Cuentan las leyendas clásicas que los dioses griegos, allá en el Olimpo, imponían tremendas pruebas a sus súbditos, pobres mortales, como castigo o, simplemente, como entretenimiento en épocas de hastío y es que no hay peor cosa, como bien dice jota, que alguien ocioso y con tiempo y poder para maquinar. Por aquí abajo, en esta tierra árida y extrema, no sólo nos reimos de esos desafíos y pruebas sino que, además, nos ponemos a prueba y buscamos nuevas formas de sacrificio porque, sinceramente, vamos sobrados.

Sino, cómo explicar que ayer, como todos los jueves y algunos martes desde mediados de julio, volvimos a apostar el pellejo y los tobillos jugando al fúmbol, con treinta y cinco grados cayendo en picado y únicamente asistidos por un par de botellas de agua, fria al principio, puñetero caldo avecrem al final, sufriendo en un tres pa tres fraticida a medio campo y durante un par de horas. Tras cuarenta goles y un tobillo girado noventa grados hacia Murcia, decidimos que ya estaba bien, que tenemos una edad en que esto no puede ser sino un castigo divino y levantamos la manifestación.

Hoy, como no podía ser de otra forma, maltrechos y doloridos, ninguno es capaz de caminar correctamente y cada pequeño movimiento arranca gestos y maldiciones, seguidos de sonrisas cómplices porque sabemos que había que hacerlo, que había que ponerse a prueba una vez más y las cicatrices no son sino galones.

futbol, deporte

Comparte este/a entrada

18 ideas sobre “tres pa tres”

Los comentarios están cerrados.