Archivos diarios: 23 febrero, 2006

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papás

Lolo, ese simpático personaje con el que trabajo ha sido padre de una niña prematura aunque grande, dos kilos y tres cuartos, llamada Vera y todavía no se lo cree.

Nos engañó haciendonos creer que estaba buscando un nombre para la niña y además debería cambiar de trabajo y hacerse tertuliano en la radio, tanta beligerancia está desaprovechada con Java. Probablemente dejará de tener tan buen humor por las mañanas, de buscarle tres pies al gato y de hacer esos chiste fáciles tan suyos. Felicidades, papá, se te acabó el dormir ;).

lolo jara y vera, paternidad

historia

Hablando de la década de los ochenta, estaba empezando a recordar cómo era la vida sin tanta saturación de información, sin tantas noticias al instante ni esta necesidad de tener un ordenador e Internet, sin esta ventana abierta al mundo que tanto ofrece y tanto exige.

Los trabajos para el cole se hacían a mano, si esperabas una llamada lo hacías literalmente junto al teléfono, los alimentos sabían a otra cosa o quizá es que simplemente sabían, te llevaban a aprender mecanografía en viejas y enormes Olivettis, cuya función principal era borrarte las huellas dactilares por la fuerza que había que emplear con las teclas, a mi barrio lo cercaban los praos y el mar, la nocilla y la leche condensada estaban permitidas cada cierto tiempo, las meriendas eran de colacao y tostadas con mucha mermelada, los yogures eran caseros y la biblioteca del ateneo era el lugar más cálido y lleno de información del mundo, era Internet.

Si creyese en alguna religión más o menos oficial, pensaría que el mundo se está quedando sin alma, que estamos perdiendo el rumbo y que de esta no nos salva ni el tato. Como no es el caso, sé que me aproximo a otro cambio de década y eso, aunque lleve dos o tres años mentalizándome, asimilándolo y tratando de hacer del evento una fiesta, jode. ¡Y cuanto!

nostalgia, recuerdos, 1980

23-f

ÿltimamente están de moda las fechas abreviadas, los 11S , 11M, 7J y quizá por eso ahora, en este instante, un halo a viejo y miserable recorre la televisión, que está entretenida juzgando y condenando el intento de golpe de estado de hace ya veinticinco años, con mayor o menor fortuna.

En el día de hoy y los siguientes se hablará largo y tendido, de hecho las televisiones llevan abonando el terreno una semana con especiales y exclusivas, y debe ser que no hay noticias, no mueren suficientes negros en algún lugar recóndito de Africa como para justificar dos minutos de noticia en antena y por eso intentan entrevistar a Sáez de Inestrillas a cuerpo descubierto, batalla harto complicada, por cierto. En otros canales hablan de libros acerca del tema o un grupo de militares golpistas cantan una versión de La fuerza del destino de Mecano.

Ayer mismo, el loco de la colina, Jesús Quintero, le arrancaba una bonita e interesante entrevista a Arturo Pérez-Reverte en donde decía, más o menos, que se había largado de la televisión porque la conocía demasiado bien y porque se había cansado de hablar, durante un minuto y medio, de guerras que no importaban a nadie. Sinceramente y viendo cómo está el patio, no puedo menos que darle la razón y admirarle por su entereza.

Tengo que pasarme a la lectura, al ordenador, al mus o al macramé, pero debo dejar de ver la tele.

23 de febrero de 1981, 23f, 23-f