ciclos

jota ha cerrado un ciclo, o eso es lo que parece. Ayer estaba volando a Sevilla para recoger sus cosas y se volvía a Asturias, a un curro que promete ser duro al principio, rutinario a corto plazo y con futuro a largo plazo. Quizá por eso merezca la pena. En estos tiempos que corren, un trabajo es, cada vez más, una necesidad acuciante e imperiosa y, día a día, nos estamos (y en esto me incluyo) dando cuenta de que el tiempo pasa sin detenerse, rápido y casi sin frotar (;)) y apenas nos deja márgen de maniobra. Después de asentar el culo y conseguir centrar la cabeza (poco a poco, pequeños objetivos), empezamos a mirar alrededor y llegan la pareja, la casa, el DVD y, sin saber cómo, los 30 te acechan.

¡Salud y suerte, compañero! Espero que anoche te metieses esa botella de fino a nuestra salud, a la salud del recuerdo de estos últimos dos años locos y completos.

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