bombilla

cosquillas, cosquillas

Tengo un nuevo proyecto, una idea que se me apareció ayer por la noche y que tardé más bien poco en escribir. Al final, sobre el papel, quedaron un montón de palabras que definen mi nuevo juguete para estos meses veraniegos y no puedo estar más contento. ¡Qué simple es mi mente! Basta con un entretenimiento que dure algo más de un par de semanas para mantenerla ocupada durante horas dándole vueltas al mismo tema, perfilando detalles, puliendo aristas.

La anterior vez que sentí este cosquilleo aprendí cómo construir un Frankenstein del almacenamiento, una suerte de disco duro enorme constituido por otros más pequeños y heterogeneos. En total estuve algo más de nueve meses con aquella idea, investigando, aprendiendo y, sobre todo, equivocándome.

Pero, a diferencia de aquella vez, en esta ocasión no me voy a obsesionar con el resultado porque lo mejor de la caza siempre es la persecución. El resultado no es más que repetir errores en un día con suerte.

Nota: La imagen es de Joey Gannon (flickr).

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