jugando a médicos

Jugar a médicos… es dificil recordar lo que asociaba de pequeño a esa expresión y no sonreir. Dicen, con razón, que el cerebro es el órgano más sexual que tenemos y es cierto, basta unas palabras, un olor o una yema de un dedo recorriendo furtivamente una espalda para que evoquemos lo posible y lo imposible. Me imagino que un titular así hace que uno siga leyendo sin preguntar mucho más…

Decir que me he pasado el fin de semana jugando a médicos no sería del todo falso por un motivo: he estado jugando a veterinarios, que no exactamente lo mismo. Ya, vale, estupendo, pero… ¿Por qué? Beethoven, el perro de eme apareció el viernes por la mañana con una pata rota y medio colgando, después de un día y pico de fiesta perruna. eme no piensa igual que yo, pero creo que sabe que, probablemente, se haya cruzado con algún hijo de puta sádico.

Así que nuestro ánimo ha variado desde la euforía por conseguir unos calmantes de un veterinario ovino, hasta la repugnacia al escuchar los remedios de otro veterinario, más viejo y más cansado. El animal se pasó un día chillando de dolor con cada movimiento que hacía, hasta que, finalmente, le hemos curado y entablillado la pata y el pobre bicho no ha parado de menear el rabo.

Desde ese momento, todo cambió. Se comenzó a mover, volvió a comer con normalidad, recuperó la cara de siempre y, jodío bicho, cada vez que íbamos a ver cómo estaba, si se había movido el vendaje o si ya tocaba cambiarlo, levantaba un poco la pata herida y la enseñaba como diciendo, ¡hale, haz lo que debas!

Definitivamente,

cuanto más conozco al hombre, más quiero a mi perro.

A la hora de emitir este comunicado, el paciente se encuentra bien y en franca mejoría.

beethoven con la pata rota

perro, hijo de puta, veterinario, entablillar, beethoven, jodío bicho

Comparte este/a entrada

4 ideas sobre “jugando a médicos”

Los comentarios están cerrados.