liberando libros por Mérida

Coincidiendo con el Día Internacional del Libro y la celebración en Mérida del día de los derechos de autor, me propuse hacer algo diferente y liberé un par de libros por la ciudad.

¿Liberar? ¿Acaso caminan solos? Casi. La idea de liberar libros no es nueva, se trata de dar la oportunidad a otras personas para que lean los libros que a uno le dicen algo, de compartir la cultura y el conocimiento mediante préstamos a fondo perdido 🙂 . Pero, en una pequeña capital como ésta, estos movimientos no es algo que suceda a menudo, uno no se encuentra en la calle con libros que otros van dejando, sencillamente porque tiene un caracter muy minoritario, casi personal.

Así que, sacudida la apatía inicial, esa inercia que casi obliga a no hacer nada, seleccioné dos libros, los etiqueté en la web de bookcrossing y me fui al centro de Mérida para liberarlos. Los elegidos fueron Las enemigas, de Paulette Jiles y El año que tampoco hicimos la revolución, de Colectivo Todoazen. Reconozco que el segundo lo liberé por no ser capaz de leerlo, por resultar demasiado agotador para mí pero, por el contrario, el primero resultó interesante y bastante ameno de leer.

Al día siguiente pasé por la zona y no había ni rastro de ninguno de los dos. Uno espera que estas pequeñas acciones no hayan terminado en un contenedor (¡ni aunque sea de reciclado de papel!), ni roto y desperdigado por la acera, ni como libro de pega en una tienda de muebles, justo al lado de los lomos de cartón piedra de La Iliada.

Ahora, sólo queda esperar y ver si alguien añade alguna entrada en el diario de los libros.

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