El sueño del mono loco Saliva, cinismo, locura, deseo…
hache

me pide

No recuerdo exactamente qué estábamos haciendo pero no hiciste algo que te dije que hicieras y, al insistir te enfadaste y me llamaste tonta a gritos. No es extraño, a esta edad, que te pilles rebotes de pronto y sin venir a cuento que duran unos minutos. No es extraño y no pasa nada pero no puedo dejar que me llames tonto o tonta sin más, así que te dije que me pidieras perdón por ello.

Con los niños, contigo, crees tener la situación bajo cierto control y sueñas con que se desarrolle de una forma en que ambos aprendamos y, al final, te das cuenta que no eran más que sueños. Ahí estaba yo, serio y esperando a que me pidieras perdón para seguir haciendo cosas y tu, más serio aún, supongo que evaluando la manera de llevarlo todo a tu terreno. ¡Y qué bien te salió, carajo!

Con tu voz grave, hablando alto y claro nos soltaste un “¿me pide, me peldona?” que me hizo aguantar el gesto hasta decirte que si, que te perdonaba pero que no debías llamar tonta a nadie, darte un beso y ver como ibas a jugar. Después, A y yo nos empezamos a reír a carcajadas durante un buen rato mientras nos mirabas extrañado. Estoy completamente seguro que pensabas que nos falta una garcillada para el kilo.

¡oh, si!

Hache está en esa época bonita en que todo es sorprendente y en la que cambia de opinión cada diez segundos. Este […]