oasis

Esta mañana lo teníamos, lo acariciábamos aún sin poder tocarlo, lo sentíamos cerca, tanto que podíamos tocarlo pero no verlo. Era fácil y se dejaba querer, era una oportunidad única, un chollo bueno, bonito y, sobre todo, barato, un oasis monetario en el mundo del Señor Scrooge.

Lo tuvimos hasta las ocho de la tarde cuando el tipo de la inmobiliaria, sabedor de que se llevaba por delante nuestros sueños más inmediatos, nos comunicó que alguien había depositado una entrada por el pisito que habíamos suspirado y que no había nada que hacer. No debe ser tarea fácil decirle a alguien que tiene que seguir buscando piso y menos si le añades un milloncejo de las antiguas pesetas por mes…

En fín, volveré a pasearme, con garbo y salero, por lo más patrio y granado de la imaginería del azulejo y la escayola. He visto cosas que vosotros no creeriáis, cosas que nadie debería ver, mi Vietnam particular, mi museo de los horrores.

De momento, el miércoles vuelvo a la carga…

vivienda, pisos, compra, venta

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