Archivos diarios: 30 enero, 2006

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mcgyver contra los vascos

Si, parece coña pero es un capítulo entero de McGyver en donde tiene que vérselas con un grupo de guerrilleros vascos, con boina y chaleco. No recordaba este capítulo y, sinceramente, me alegro.

¿Sabrán los yankis cómo son los vascos o donde estan los Pirineos? Todos los figurantes parecen salidos de Cañas y barro, cantan constantemente, tienen un extraño acento mejicano a juego con los bigotes y hacen ejercicio sin cesar. ¡¡Si hasta tienen un grito de guerra parecido a las tribus índias de América!!

Vía: Escolar.net.

mcgyver, vascos, ni puta idea

monitorizando redes con munin

Otro artículo de linux. Profanos abstenerse, puede producir espasmos, atontamiento e ira.

Cómo monitorizar varios equipos con munin.

  1. ¿Qué es munin?

    Munin es un programa que permite monitorizar uno o varios equipos. Además, presenta la información a través de un servidor web, está hecho en perl y permite el uso de plugins, lo cual lo hace realmente versátil. También muestra una gran cantidad de información mediante unas gráficas creadas con la librería (biblioteca — library) gráfica RRDtool, mucho más chulas y bonitas :).

  2. Instalando munin

    Munin está incluido en el repositorio oficial de debian, por lo que sólo hay que actualizar el equipo e instalarlo.


    # aptitude update
    # aptitude install munin # si vamos a emplear el equipo como servidor
    # aptitude install munin-node # si vamos a leer datos de él

    Munin puede usarse para monitorizar uno o varios equipos, por lo que munin-node debe instalarse en los equipos cliente y munin en el equipo que actuará a modo de servidor y que provee de servicio web.

    Una manera rápida de instalar y configurar el programa para un sólo equipo se detalla en el apartado de Enlaces.

  3. Ficheros de configuración

    Munin cuenta con varios ficheros y directorios que hay que conocer.

    • /etc/munin/munin.conf. Es el fichero de configuración general y, más concretamente, donde se configura el lado servidor de munin. En este fichero se especifican los directorios a emplear y la configuración de las diferentes máquinas. Debe estar configurado en el servidor.
    • /etc/munin/munin-node.conf. El fichero de configuración del nodo. Munin ve a cada equipo que monitoriza como el nodo de una red y mediante este fichero se especifica la configuración. Debe existir en cada equipo.
    • /etc/munin/plugins/. Es el directorio donde munin lee los plugins a emplear. ÿstos son simples enlaces al directorio real de los plugins (/var/lib/munin/plugins/) y se pueden añadir y quitar de la manera más simple, creando o borrando un enlace. La lista de plugins es bastante larga y, en caso de no contar con el que necesitamos, se puede programar en cualquier lenguaje con que nos manejemos.
    • /var/www/munin/. Directorio donde se vuelca por defecto el código HTML generado con los informes. Se puede cambiar en munin.conf. Debe pertenecer al usuario y grupos munin.
    • /var/lib/munin/. Directorio donde se guardan todos los datos de los diferentes nodos y con los que se generan las gráficas.
    • /var/log/munin/. Directorio de registros del sistema o logs. En las configuraciones de red es interesante el fichero munin-nodes.log, que detalla la información enviada y transmitida desde el nodo.
    • /etc/cron.d/munin. Fichero del cron que se ejecuta cada cinco minutos y que actualiza los datos del equipo en la base de datos de munin.
    • /etc/cron.d/munin-node. Fichero del cron que se ejecuta cada cinco minutos y que actualiza los datos de los nodos que estén dados de alta.
    • /etc/init.d/munin-node. Script para reiniciar la solicitud de información a los nodos.
  4. Configurando el servidor

    Editamos el fichero /etc/munin/munin.conf y lo dejamos de la siguiente manera:

    # Example configuration file for Munin, generated by 'make build'
    dbdir /var/lib/munin
    htmldir /var/www/munin
    logdir /var/log/munin
    rundir /var/run/munin
    tmpldir /etc/munin/templates
    #graph_period minute
    #
    [indo.n1mh.org]
    address la.ip.de.indo
    local_address la.ip.de.indo
    use_node_name yes
    #
    [coyote.n1mh.org]
    address 127.0.0.1
    local_address 127.0.0.1
    use_node_name yes

    Aquí se especifican los directorios y ficheros a emplear para guardar los datos (dbdir), los informes generados (htmldir), los logs (logdir), las plantillas html (tmpldir), los semáforos (rundir), etc… También se especifican los equipos que son nodos, es decir, a los que debe conectarse y obtener la información de los plugins.

    Al igual que antes, si no especifico la dirección local (local_address) que tiene el equipo, munin no genera las gráficas, con lo que se incluye la dirección IP por partida doble.

  5. Configurando un nodo

    Editamos el fichero /etc/munin/munin-node.conf y lo dejamos de la siguiente manera:

    #
    # Example config-file for munin-node
    #
    log_level 4
    log_file /var/log/munin/munin-node.log
    port 4949
    pid_file /var/run/munin/munin-node.pid
    background 1
    setseid 1
    host *
    user root
    group root
    setsid yes
    ignore_file ~$
    ignore_file \.bak$
    ignore_file %$
    ignore_file \.dpkg-(tmp|new|old|dist)$
    ignore_file \.rpm(save|new)$
    host_name coyote.n1mh.org
    allow ^xxx\.xxx\.xxx\.xxx$

    Las líneas más importantes de este fichero son las que comienzan con host_name y allow. La primera especifica el nombre con que el servidor identifica a esta máquina y no deberíamos tocarla a no ser que no se reconozcan, pero lo cierto es que nunca me ha funcionado ningún nodo hasta que no he habilitado esta opción.

    La segunda línea especifica desde que dirección IP dejaremos que se conecten, es decir, pondremos la dirección IP del servidor munin. Sin esta configuración no obtendremos más que errores de conexión. Por cierto, hay que escribir la IP como una expresión regular, tal y como se muestra (^ indica el inicio y $ el final de la expresión).

  6. Arrancando munin

    Munin se ejecuta cada cinco minutos como un trabajo del cron. Los scripts están en /etc/cron.d/ y se pueden modificar para que ejecute lecturas cada minuto y así realizar pruebas.

  7. Accediendo a la información

    Simplemente introducimos en el navegador la dirección de htmldir, en este caso file:///var/www/munin/ ó http://localhost/munin si contamos con un servidor web.

  8. Enlaces

linux, munin, howto, monitoring

la nieve, los hombres del tiempo y Beethoven

Este fin de semana hubo nieve y, mucha, casi sin avisar. Como siempre, los medios de comunicación daban la noticia de que el sábado empeoraría el tiempo (no sé porque lo llaman así, si para mí lo malo es el sol y sus cuarenta y cinco grados) y podría nevar. También como siempre, nadie se lo creyó y es que si algo tienen en común Asturias y Extremadura son las previsiones meteorológicas. La primera hace años que no forma parte de la cornisa cantábrica en todos los espacios del tiempo, el tiempo mejorará en la cornisa cantábrica, en Galicia, Cantabria y el País Vasco, mientras que en la segunda se cuentan con los dedos de un frigopie la veces que han hecho diana.

Pero este fin de semana lo hicieron y cómo. En el pueblo de eme la nieve nos sorprendió en un bar a la una de la mañana, entre gintonics y risas, cantando The river. Caían copos grandes, los trapos de toda la vida y caían bien. En un par de horas cubrieron el pueblo con un manto blanco de quince centímetros, mientras impartía clases de pilotaje en nieve para profanos. A las tres y pico de la mañana del domingo, con quince centímetros de nieve polvo sin pisar, con el coche completamente cubierto y en mitad de la tormenta, comenzó la aventura. Yo entiendo que el Dakar sea un aliciente para los aventureros, pero si quieres emoción, nada como cambiar tus escenarios cotidianos y volverlos extraños. Ni dunas del Rif, ni lagos de Noruega, nada como estar a cincuenta grados en un coche sin aire acondicionado sintiendo cómo se derriten los neumáticos o a uno bajo cero, sin visibilidad y en un entorno que conoces pero no reconoces. Después de las pertinentes bolas de nieve, los tropiezos de JuanFe y el butrón que hubo que hacer en la nieve para entrar al coche, nos fuimos para casa.

tormenta

De acuerdo, nosotros jugábamos con ventaja por tener conocimientos del medio y, ¡qué carajo! por tenerle ganas al pilotaje en nieve. El pueblo de eme no me es ajeno, pero con la nieve me crezco. Empleamos cinco minutos para llegar al destino mientras que el resto de la gente estuvo una hora dando tumbos. Y es que con pista deslizante siempre es mejor subir que bajar y elegir el camino es la mitad de la guerra. Frente al ayuntamiento hay una rotonda que está inclinada y que se convirtió en una suerte de trampa, en el punto de no retorno, en el Vietnam de la Serena. El primer coche se detuvo una vez completado tres cuartos de la rotonda y, a partir de ahí, uno tras otro iban quedando atrapados, mientras el resto se dirigía hacia la trampa, sin visibilidad y sin posibilidad de esquivarla. Una carnicería, en resumen.

Al día siguiente todo era blanco, hasta el coche granate de eme. La nieve estuvo cayendo hasta entrada la mañana y dejó la boca abierta a todo el mundo. Según eme, la última vez que nevó así ella tenía cinco años y Naranjito seguía estando en boga, así que no tardamos en ver cuadrillas de niños tirándose bolas tímidamente al principio de la mañana y bloques gigantes de nieve prensada y dura, herramientas de destrucción, a mediodía. Nada más poner un pie en la calle uno se convertía en objetivo, en enemigo armado y peligroso, aunque tuviese una cámara de fotos entre las manos y el cartel de PRENSA en el casco reglamentario. Con todo, nos fuimos de paseo buscando emociones y fotos, buscando un sitio elevado y alejado del barullo desde donde tener una buena panorámica, algo de naturaleza y nieve, mucha nieve.

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Mamá, aquí tienes el resto de las fotos. Por cierto, el perro de eme se llama Beethoven, es un galgo inteligente, juguetón y cariñoso que tiene la costumbre de poner sus patas en mis hombros, sonreir y mirar al objetivo mientra espera a que uno haga lo que pueda para sacarle una foto. Tiene más fotogenía que eme y yo juntos, el jodío. Y lo sabe.

El viaje de vuelta en tren estuvo marcado por los contrastes, por la nieve y el frio de afuera y los veintidos grados del vagón, por el paisaje blanco de La Serena y el gris de Mérida y, sobre todas las cosas, por la conversación de dos universitarias que comentaban las asignaturas que tenían y una de ellas, la que estudiaba informática, relató sus sueños de futuro. Cualquier parecido con la realidad era pura casualidad y, aunque fue divertido un rato, resultó cargante. La gente no sabe soñar y ésta chica, como la mayoría de la gente aquí, quiere ser funcionario. Allá ellos. A mí me bastó con sentirme como el Doctor Zhivago en el tren del lider bolchevique, caliente a pesar del frio y la nieve de afuera.

nieve, doctor zhivago, beethoven