carne de CPD

Lo admito, soy carne de CPD, ese entorno hostil y aséptico que no está pensado para personas sino para máquinas, esas salas a temperatura constante de dieciocho grados, sitios donde el aire acondicionado sale del suelo, lugares donde el ruido es una constante y tan sordo y alto que evita que puedas pensar y que te acuna, que te mecería hasta aletargarte sino fuera por el frio y la luz blanca de los fluorescentes que, está comprobado, no pone moreno ni a tiros.

Me gusta ver las largas filas de armarios llenos de led verdes y azules (el rojo o el ámbar no son buenos colores para la electrónica), los haces de cables colgando, los firewalls altos como conjuntos de lavadora y secadora expuestos en algún centro comercial pero, sobre todo, me gusta la sensación de soledad y frio, porque creo que es lo más parecido que he encontrado a una tormenta de hielo y nieve en un día de sol.

cpd, centro de proceso de datos, hardware

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