despedida y cierre

No, no pienso cerrar el chiringuito, renegar de Internet y dedicarme a la cría del sapo cancionero. Simplemente voy a dar de baja la línea de teléfono de casa y, obviamente, la conexión a la red, con todo lo que ello conlleva y sé muy bien lo que pasará, porque lo he vivido antes y no es divertido.

La amputación de la banda ancha tiene efectos secundarios claros, que van desde la ansiedad por no poder leer el correo electrónico cada diez minutos –hola, soy n1mh y soy adicto– a la frustración de tener que usar el acceso al banco y no poder. En medio, la formación online que debe recibir eme en su trabajo, mi adicción a los blogs y a las historias tontas, las cositas de linux, la VoIP y un largo etcétera.

Obviamente, todo lo dicho se hará por causas de fuerza mayor, una “pequeña” mudanza, un cambio de piso y una lista de prescindibles cuya primera entrada es breve y concisa: Internet. ¡Pero voto al Chápiro verde que, en cuanto vuelva a salir la oferta de alta de línea gratis, volveré por mis fueros! Mientras tanto, la continuidad está asegurada y el dominio blindado y, bien es sabido, que de vez en cuando uno debe desintoxicarse para volver a caer con más fuerzas, para poder saborear con intensidad todo lo que, hasta ahora, era pura rutina. Y ¡qué carajo!, necesitaré tiempo para montar todo lo que vamos a comprarle a los suecos.

Espero no tener que poner un manual de “Cómo darse de baja de Internet, en quince cómodos plazos”, aunque con estos operadores que tenemos, no descarto nada.

baja, adsl, adicciones

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