eme

eme está preocupada porque no encuentra trabajo y es normal. Pero su angustia ya empieza a ser costumbre y miedo y eso no es bueno. Las razones que argumento, tratando en vano de devolverle una sonrisa, son cada vez más pobres porque ya no puedo romper su caparazón, su coraza. Se escuda en su mala suerte y piensa que ya no volverá a trabajar, que no tiene un futuro que ganarse. eme está muy triste y su tristeza es muda y áspera.

eme no lo sabe, pero la suerte no existe. La suerte es una mezcla de cabezonería, perseverancia y tiempo. Y lo único que no tiene es tiempo. No quiere esperar, no puede, se mira las manos sin poder parar de estrujarlas, impotente y nerviosa. Entonces necesito estar con ella, hacerle saber que estoy ahí, cogerle de las manos y evitar que siga estrujándolas.

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