tan ajado que está cerrado por derribo

Lo que me temía ha sucedido: Sabina pasará de largo por aquí.

Llevo un par de años en Mérida y todos los veranos se produce la misma historia con los conciertos. Una empresa promotora de conciertos se dedica a publicitar la actuación de algún artista que pegue fuerte en ese momento: Joaquín Sabina, Carlinhos Brown. Lo hacen en todos los medios posibles, radio, televisión, prensa y esta tarea empieza un par de meses antes del espectáculo, con pegada de carteles incluida, justo cuando comienzan a vender entradas. Quince días antes del concierto, en una costumbre fea y marrullera, lo anulan por ‘falta de público’ y devuelven el dinero. Y ahí te quedas, con tus ganas, tu ilusión y tu palmo largo de narices, intentando entender toda esta mierda.

EL director general de la empresa, Agustín Tarazona, explicó hoy en rueda de prensa que la venta de entradas durante las primeras semanas iba “a buen ritmo”, de modo que se consiguieron vender unas 5.000, pero que en los últimos días esa venta se ha reducido a 56 entradas.

Hace un par de día, Ricky Martin vendió cuatro mil entradas en Badalona y no pasó nada, nadie anuló el concierto ni se rasgaron las vestiduras. Pero claro, no creo que intentasen hacer negocio del concierto o, por lo menos, no tanto negocio.

Por su parte, Ramón del Precinto, representante de Berry Producciones, productora de Joaquín Sabina, que estaba presente en en lugar de la rueda de prensa, denunció los procedimientos llevados a cabo por Producciones Extremeñas S.L y por su director en la gestión del concierto, ya que, a su juicio, ha decidido la suspensión del concierto “unilateralmente sin tener en cuenta la opinión del mánager de Sabina”.
Además, le acusó de “intento de fraude” por haber estado vendiendo entradas sin haber realizado los trámites legales requeridos, como el pago para la formalización del concierto, por lo que “de todos modos no se podría haber realizado”.

Son ya tres veranos viendo las mismas actuaciones rastreras y uno empieza a sacar sus conclusiones. Yo me imagino el cuento de la siguiente manera:

El ayuntamiento se alía con alguna promotora para ofrecer un cartel de conciertos decente, no sé si siempre es la misma empresa o se trata del mismo perro con diferente collar. Como dicha empresa tiene prisa por vender entradas, publicitan el espectáculo con cualquier imagen del artista, en vez de la imagen oficial para esa gira. Las entradas, por supuesto, corren la misma suerte en cuanto a grafismo y quedan más o menos bonitas dependiendo del tipo del fotoshó.

Tres semanas después de comenzar a venderse las entradas, cuando el boom ya ha pasado, se empiezan a ver los primeros carteles oficiales de la gira y se sufre una segunda oleada de publicidad, esta vez, corporativa.

Y unos quince días antes del evento, gran acto final, la caida y muerte del imperio, la anulación del concierto alegando alguna estupidez y culpando, como no, a los posibles asistentes. Aparte de cornudo apaleado.

Como diría Colombo, siempre hay un móvil y, en este caso, es el dinero, supongo. Cinco mil entradas en diez o quince días a veinticinco euros cada una, hacen un total de ciento veinticinco mil euros, unos veinte millones y pico de las antiguas pesetas. ¿Veinte millones por diez días de trabajo? Suena tentador. Después lo invertirán en sellos, lo apostarán al negro en algún casino de Estoril o se irán de putas cogiditos de la mano, da lo mismo, porque esa inversión reportará dividendos y con ellos, tras la anulación del concierto, se podrá devolver el dinero de las entradas y, me imagino, sobrará un pico para brindar a nuestra salud. Hasta el próximo año, claro, donde todo volverá al principio.

Todo esto son conjeturas dignas del cabreo que tengo encima, así que, si me perdonáis, tengo que acercarme a la gasolinera más cercana, a por por una garrafa de sin plomo de la cosecha del 98, que tiene más poder de combusión. Tengo que hacer una visita…

Vía: Diario Hoy.

joaquín sabina, concierto, producciones extremeñas s.l., hijos de puta

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