Hoy, a las 8 y 24 minutos, se paró mi reloj mientras consultaba la hora. De repente, sin más, el segundero no avanzó hasta el 13 y se quedó quieto. Es una sensación extraña y, dormido como estaba, no alcanzaba a saber que significaba. Ahora lo sé: absolutamente nada.
AUTOR
diego
Pues eso, alguien loco, con cinismo, pleno de deseo y vacío de saliva de tanto gritar en el desierto.
1662 entradas
También te puede interesar
Así califica el director de el diario El Pais, la publicación del anuncio homófobo de ayer. La rectificación la han hecho en […]
En otra de esas absurdas encuestas, soy Homer Simpson. Test de Los Simpons.
Simplemente se alimentó a través de los ojos. Miraba a todos lados, tratando de no perder detalle, de verlo todo, de capturar […]
Acaba de pasar, estamos a un grado bajo cero. Hace un frio de narices y mi uniforme de trabajo no ayuda mucho […]