cuento — Al final de la acera

No era muy temprano, serían las diez y algo de la mañana, cuando se dirigieron al parque cercano al piso. Iban caminando despacio, con el sol calentándoles las espaldas, por una avenida casi vacía. Caminaban en silencio, como hacían casi siempre, pensando cada uno en sus asuntos. Margarita, como tiene por costumbre, sujetaba el brazo derecho de su marido. Nicasio, gallardo, intentaba que no se note que le desnivela. Son muchos los años pasados y todos van dejando huella.

Nuevo cuento en cuentascuentos.org: Al final de la acera.

A veces pasa, simplemente ves a una pareja de ancianos caminando por la calle y una historia acude a tu cabeza y no te deja tranquilo hasta que la vuelcas a papel. Es un proceso casi místico :).

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