web

137 entradas

la intrahistoria de podcastzero

Hace casi una década dabo me propuso embarcarme en uno de los proyectos más bonitos, divertidos y con más reconocimiento en que me he metido nunca, su podcast. De aquella experiencia que duró unos años (de hecho todavía deshojamos cada cierto tiempo la margarita de la vuelta a los micros) aprendí muchísimo, conocí a grandes personas y abrió un camino en mi interior que no creía tener, el de la comunicación.

Dicho de esta forma parece que haya descubierto mi vocación tardía, el periodismo y no es así. Simplemente descubrí que puedo pasar un buen rato hablando con amigos delante de un micrófono, sabiendo que habrá unas cuantas personas más que lo escucharán y a quienes les gustará. Y eso, para alguien que no sacaba la cabeza de los libros o las pantallas, fue una agradable sorpresa.

Hace unos meses, tomando unas cañas con A y con un buen amigo, surgió una idea para hacer un podcast que, poco a poco, fuimos afinando con más cervezas y unas tapas. De aquella tarde salió un nombre y un juego al que nos íbamos a someter los tres para contarlo en el podcast. Al cabo de unos días grabamos el primer episodio y, como no nos gustó el resultado, quedamos para repetirlo antes del verano. Por esas cosas que pasan todos los veranos, no llegamos a grabar nada más y aquel podcast fue una gran idea que, sencillamente, no prosperó.

Hace un mes, en otra tarde de tapas y cañas con un buen par de amigos, salió de nuevo la idea de grabar un podcast entre los cuatro, con otra temática y otras características. Quedamos el último viernes de septiembre para reunirnos en torno a la misma mesa y grabarlo, discutimos un montón de temas que podíamos tratar, elegimos los del primer episodio y, cuando llegó ese viernes, grabamos. Luego tocó editarlo y fue A, nuestra experta en edición de audio, quien se dió una panzada con audacity para que quedase lo mejor posible. Después volvimos a discutir acerca de cómo y dónde ponerlo en internet. Y, por fin, el lunes pasado ,a eso de las diez de la noche, lo publicamos con mucho orgullo y alguna fanfarria.

Leyendo esto se podría pensar que hacer un podcast es cosa de una noche de cañas y un puñado de buenos amigos y, aunque esta parte es necesaria, no lo es todo. Además de una idea que merezca la pena (hay millones de podcast y nadie quiere ser una gota más en el océano), es importante aportar algo, por poco que sea, y que haya buenas vibraciones entre todos. Pocas cosas peores que escuchar un ladrillo de una hora con todas las voces monocordes. Aún así, merece la pena, aprendes un montón de cosas, aprendes a hablar para que se te entiendan, yo no sabía cómo hablaba hasta que me escuché en el primer podcast de dabo y me morí de vergüenza ajena, aprendes a procesar audio, a construir una web donde alojarlo, sobre los RSS y un montón más de cosas. Pero, sobre todo, compartes un buen rato con amigos, hablando de temas que te interesan y escuchando otros puntos de vista que siempre enriquece. Y todo ello, acodados en una mesa pequeña, como de un bar, con unas cervezas y justo antes de las tapas. ¿Qué más se puede pedir?

Nuestro podcast se llama Podcast Zero y hablamos para las ciudadanas cero, para aquellas personas cuyos conocimientos técnicos los lleva a perderse en algunas conversaciones llenas de siglas y acrónimos. Desmenuzamos noticias tecnológicas para que pierdan su complejidad y hablamos de temas actuales e importantes como la seguridad (no sólo en la web, en el móvil y con todos los dispositivos que nos rodean), la privacidad o la defensa de la anonimicidad hoy en día.

En el primer episodio, cero: ¡hola mundo!, hablamos de Amazon y su subida de precio en Prime, el cotilla de Facebook que todo lo quiere saber, Google Chrome y su intento de saltarse el derecho a la privacidad de sus usuarios, el nuevo editor de WordPress, Gutemberg, y terminamos hablando de software libre y software propietario.

Espero que guste, al menos, tanto como nos gusta reunirnos y grabarlo. Por nuestra parte ya estamos preparando el episodio uno.

Good bye, flickr!

En enero de 2005 me creé una cuenta en flickr.com y comencé a usarla casi compulsivamente. Un par de años después pagué la cuenta Pro y seguí así durante siete años más. Fueron los tiempos previos a (casi todo) instagram, facebook y demás redes y, a mi, me servía como punto de encuentro con fotógrafos (caborian era un lugar mítico a donde sólo accedías cuando ya tenías cierta idea de fotografía). Flickr era, además, el mejor lugar para alojar tus fotos para luego publicarlas en el blog y en el resto de redes porque, entre otras cosas, podías elegir la licencia con que las compartías, si dejarlas para descarga, firma, aplicaciones externas para subir y un largo etcétera.

Después vino el declive. Instagram salió del nicho de iOS y se hizo viral, facebook facilitó la subida de fotos y videos, twitter también y, mientras tanto flickr se marcó un yahoo y se dijo, na, sigo partiendo la pana. Y claro, eso fue el final porque ya no sólo estaba flickr para subir fotos sino que había mil servicios y ni siquiera tenías que crearte un usuario porque seguro que alguno ya estabas usando. Reaccionaron tarde, no supieron verlo e interpretarlo y pensaron que con sacar la opción de subir videos, sobraba. El resto es conocido: mal vendido a yahoo, dando tumbos durante años en decisiones extrañas y erradas, se marcaron un nokia (del todo a la nada absoluta) y ahora, hace un mes, vendido a un fondo de fotografía (yo creo que lo han regalado para quitarselo de encima). Y con el cambio de dueño, cambio de condiciones: se hacen cargo de todas las fotos pasándose la licencia que hayas usado por el forro y te dicen que sigas subiendo más, con una gran sonrisa y fotos chachis.

Pues a mí no me vale, no cuela y me piro. Con gran dolor me largo de flickr con viento fresco. Han sido trece años con altibajos (últimamente todo bajos) donde he aprendido mucho, he disfrutado muchísimo y hasta comencé a organizar photowalks allí. Han sido un montón de años pagando el plan pro, 25 dólares al año y un acceso enorme, y muchos más pululando por los foros, viendo fotografías ajenas y comentándolas y pidiendo permiso para usar fotos en algún proyecto de medio alcance. Todo eso se pierde hoy porque he borrado mi cuenta y he denegado al nuevo propietario el uso de las fotos.

Adiós, flickr y gracias por todos los buenos momentos.

PD para exportar todas las fotos de flickr al ordenador, vete al organizer, selecciona todas las fotos y crea un nuevo álbum con ellas. Vete al álbum y bajo el título hay un botón de descarga que te da un enlace con un comprimido. Puede tardar un montón, según tengas más o menos fotos. De nada.

el diego brasileiro

He llegado a la conclusión de que el ser humano no ha extinguido aún por simple casualidad. La última prueba de ello, y casi definitiva, se me apareció este mes. Y digo apareció porque hace unas cuatro semanas me llegó un email de Netflix diciéndome que mi cuenta se había creado correctamente y me invitaban a ver una serie de películas realmente lamentables. Alguien, un diego brasileño con muy pocas luces, había decidido abrir una cuenta en esa plataforma de streaming, introducir su nombre, el número de su tarjeta de crédito y mi dirección de correo electrónico. Si, exacto, dio toda la información de su tarjeta de crédito y luego escribió una cuenta de correo que no controlaba. Lo dicho, un puto genio.

Como siempre que me llega un email dándome de alta en algún servicio, entré en la web y estaba a punto de darme de baja cuando se me iluminó la bombilla (hoy va de iluminados…). ¿Por qué no iba a disfrutar de un regalo? Porque lo vi así, como un regalo de un diego brasileño que, a través de la distancia, me había hecho llegar un presente. Así que no, no borré la cuenta, sólo cambié la contraseña, anulé todos los dispositivos anteriores (los del brasileiro) y me dispuse a pasar lo que quedaba del mes disfrutando de mi regalo.

Y si, el servicio es fantástico, las series son estupendas y The Crown una maravilla. La única pega es que en la semana escasa que disfrutó mi tocayo le dio tiempo a ver una docena de películas lamentables que enturbiaron las recomendaciones de la web.

Al final le ha vuelto la cordura y ha bloqueado los cargos de Netflix (me pregunto qué le habrá hecho dar el paso…) y Netflix me ha cortado el grifo. Una pena. En fin, volveré a tirar del torrent ver la tele, como hacía hasta ahora y esperaré anhelante a que otro diego, de cualquier parte del mundo, se decida a hacerme un regalo de algo que realmente me guste. Porque los llaveros con publicidad, la verdad, ya no tienen encanto.

cambio de cara en diegomc.org

Después de seis años me he decidido a cambiarle la cara a diegomc.org, la web que tengo como presentación y tarjeta de visita. Y, ya metido en líos, he dejado de usar mi código html copiado a inspirado en la web de un organismo público de Los Ángeles, para utilizar un tema de wordpress, vcard, que con unas modificaciones mínimas y un par de plugins ha quedado muy bien. Mis estándares de diseño son los que son, reducidos, pero aún así estoy contento con el resultado.

Así que la web ha pasado de tener esta pinta:

20160318-diegomc.org

a tener esta:

diegomc.org

Y así, con este cambio en la orientación de la fotografía y cuatro detallitos más, la web puede tirarse así otros seis o siete años más :).

Para ver el resto de los cambios, sólo hay que seguir el enlace:

subsanando errores

Me he acostumbrado a ver de todo en la bandeja de spam del correo pero parece que siempre hay lugar para las sorpresas. Hoy me enviaron un estudio completo para una una operación de cirugía con varios adjuntos entre los que había análisis, historiales y la autorización.

Dr. Diego AAAA:
hola buenas tardes reenvió estudios de la Paciente XXXX YYYY ZZZZ, de la Provincia de BBBB quien tiene programada una cirugia el dia 17 del mes en curso. muchas gracias. SALUDOS.

Tras una minuciosa evaluzación de apenas treinta segundos me ha llamado la atención la facilidad que tienen algunas personas para enviar los datos más personales de pacientes, a través de un medio tan poco confidencial y seguro como es el email. Además, para redondear la jugada, el envío se produjo de una cuenta de hotmail a dos de gmail, con lo que se preocupan sendas empresas por la confidencialidad de sus clientes.

estudio de una paciente por email

Hace un rato respondí al email comentándoles que no era el destinatario y que creía importante, por la salud de quien van a operar, que lo subsanasen rápidamente. Mi opinión sobre el envío de este tipo de información a través de medios poco seguros o el hecho de no utilizar un correo corporativo que evitase estos fallos, me la he guardado.

Porque es bien sabido que soy un tiquismiquis y un paranoico que cree que no se debería facilitarle la labor de escucha a la gran G.

moving

Este blog y algunos otros que están bajo mi cuidado se mudan. Abandonamos el hosting compartido al que llamamos $HOME desde principios de 2005 por un nuevo, flamante y virtual servidor privado (VPS).

Así que, aprovechando la mudanza, he puesto un poco de orden y cambiado algunas cosas que tenía pendientes. Entre ellos, el cambio más significativo es que ya no estamos bajo el directorio /weblog/. Al principio tenía su lógica, debido sobre todo a que en el hosting sólo tenía un directorio y debía crear divisiones para todo lo que quería alojar y, además, en 2004 había weblogs, no blogs, ni bitácoras y tener uno te aupaba al Olimpo de los nerd.

Este pequeño cambio de estilo implica, en la práctica, que hay unas cuantas cosas que actualizar, como los favoritos y el RSS. Para los primeros, sólo la familia directa tendrá que realizar el cambio en el navegador y mucho me temo que lo tendré que hacer en los próximos días.

El tema del RSS es un poco más sencillo (y desatendido). Si utilizabas el de feedburner no deberás tocar nada. Si, por el contrario, utilizabas el del blog, entonces hay que cambiarlo porque le sobra la palabra weblog.

El resto de cosas las iré cambiando poco a poco, sobre la marcha. Así que si hay algún fallo o problema, paciencia.