trabajo

22 entradas

en búsqueda activa de empleo

A mediados de febrero, tras doce años y pico, volví a pisar una oficina del SEXPE (Servicio EXtremeño Público de Empleo) para inscribirme como solicitante de empleo porque en WhiteBearSolutions hubo recortes de personal a finales de enero. Afortunadamente mi situación personal es muy diferente a la de aquella vez en 2003 y eso hace que pise esa oficina con calma y sin la urgencia de entonces. Aún así, perder tu trabajo me sigue pareciendo uno de los traumas modernos que más huellas dejan.

En los escasos treinta minutos que estuve en la sala gris de ese gris edificio noté varias ironías que no tienen gracia. Para empezar, ya no vas a la oficina de empleo a apuntarte al paro, tienes que pedir cita a través de la web usando un formulario que hasta un notario consideraría farragoso y poco claro. Los cartelitos en color rojo intenso con textos de advertencia cifrados tampoco ayudan a decidir que opción de las ocho disponibles es la buena pero, con un par de elecciones fallidas y otro par de reculadas, aciertas y consigues tu cita. Un amigo me comentó que este método es para evitar las fotos de las colas en la puerta y estoy tentado a creer que tiene razón.

Unos días después de haberlo solicitado te plantas en la única oficina de Mérida con tu número de cita y descubres que hay dos enormes salas, una para obtener la cartilla del paro (o como se llame ahora) y otra para actualizar tus datos o solicitar ayudas. Por supuesto, sólo una mesa en cada sala está operativa. Pero eso lo descubres una vez que te llega el turno porque la espera se hace en un rincón pequeño, confinado con biombos que tienen grapados folios con información. La última vez que pisé una de estas oficinas, en casi cualquier superficie disponible había pegado un cartel, aviso o papel con información útil, con listas de empleos disponibles, cursos o información de interés porque ibas al paro a buscar un empleo. Ahora no. Ahora los pocos papeles que tienes a la vista son una relación de números de DNI y horarios de citas y media docena de carteles oficiales sobre lo bueno que es trabajar según la Junta de Extremadura. Sólo esos carteles y sus colores rompen en gris que lo impregna todo.

La entrevista con la persona que ocupa la única mesa activa de la sala es rápida y eficaz. Supongo que la práctica hace la perfección y el tipo está cerca, casi la roza con los dedos. Le digo a lo que voy, me informa de mis opciones, me pide papeles, se los presento, introduce la información en la mierda de programa que tienen (palabras textuales suyas) y me da unos papeles a firmar. Tiempo total, diez minutos. La única mención a mi perfil profesional es para saber qué categoría tenía en mi último trabajo porque ya no hay currículum que actualizar en el sistema ni otro tipo de información personal fuera de la que les interesa, que es la concerniente a cuanto deben pagarte. Y así salgo, con la sensación de haber hecho un trámite desagradable pero necesario y sabiendo que al SEXPE sólo se va a hablar de dinero, no de trabajo.

Hasta el nombre, oficina de empleo, es una incongruencia puesto que ya no vas a buscar un trabajo, no vas a inscribirte en una lista de solicitantes de empleo de la que tiran cuando hay alguno que te puede cuadrar, ya no te facilitan la labor de encontrar empleo con formación o guías, ahora vas a que te den tu dinero (de impuestos) para vivir mientras tu, por tu cuenta y riesgo, buscas tu siguiente trabajo.

Afortundamente, no sólo el servicio de empleo ha cambiado con el tiempo, también lo han hecho las páginas web y demás servicios relacionados y antes de llegar a casa ya tenía instalado en el móvil un par de aplicaciones con que empezar la búsqueda. Cuando aterricé en Extremadura navegaba por las web de empleo varias veces al día, cribando ofertas y ahora es la aplicación la que te dice que ofertas hay y te avisa cuando llega algo interesante. Llevar un móvil más inteligente que muchas personas tenía que tener su lado positivo, aunque sea este.

En caso de que algún lector de este blog quiera contratarme, puede saber a qué me dedico en este enlace (o casi mejor en mi cv) :).

work is no longer a place

«El trabajo ya no es un lugar»

La frase que titula esta entrada la encontré en un artículo de linkedin sobre freelancers y me llamó la atención por un motivo: sintetiza lo que llevo poniendo en práctica dos meses. El cambio de trabajo ha supuesto una serie de alteraciones para las que no estaba del todo preparado.

Para empezar, trabajo desde casa, con un portátil de empresa y una conexión a internet. Así es fácil entender porque asiento cuando leo que el trabajo no es un lugar sino un aparato, un ordenador portátil. El concepto de oficina, como el de mesa o teléfono de trabajo, se diluye rápidamente y me encuentro cómodo sabiendo que únicamente necesito una red wifi a la que conectarme para trabajar. Y el lugar puede ser un despacho, una silla bajo el aire acondicionado o un bar tranquilo y agradable. Tengo que admitir que me he adaptado bien de momento. Veremos cuando lleve más tiempo.

El otro cambio tiene que ver con la gente y creo que es el que más preocupa a eme y a mi madre. Trabajo desde casa, solo, y eso se interpreta como un aislamiento voluntario, como si hubiese tomado la decisión de no volver a establecer una conversación con alguien nunca más. Pues no es así. No estoy sólo, hablo con compañeros, con amigos y no necesito ruido blanco para concentrarme ni incrustarme los auriculares con doble rosca para poder pensar. Salvo por el pequeño (y perturbador) detalle de que una vez puse una canción de Pitbull en spotify, el no tener gente alrededor es un buen cambio. Además, nada más darme la bienvenida a la cofradía del pijama, dabo se ofreció como guía espiritual durante el periodo de adaptación y, en el hipotético caso de que necesite hablar urgentemente con alguien para no enloquecer, le llamaría a él. Mamá, puedes estar tranquila, tengo un plan B.

El último cambio ha sido el menos esperado y el que, todavía hoy, más guerra me da. Desde aquellos fántasticos treinta días de mayo en que tuve que tomar la decisión de continuar o cambiar de empresa, tengo unas bonitas calvas en la barba que hacer pensar a todo el que mira que soy aficionado a jugar con la cuchilla de afeitado. Consiguen, no puedo negarlo, que salga más delgado en los retratos puesto que parece que no tengo de papada.

Escribiendo esta entrada me he dado cuenta de que he trabajado dando vueltas por España, en una oficina pequeña, en una oficina grande y ahora solo desde casa. Me falta eso de compartir un sitio de trabajo entre varios… ¿algún voluntario?

cambio de trabajo

Tras nueve años y medio trabajando para Comparex en Extremadura, el pasado martes finalicé el proceso de cambiar de empresa. No ha sido una decisión fácil de tomar pero, tras un intenso mes de dudas, preguntas y nervios, me decidí a dar el paso.

De Comparex guardaré un recuerdo especial puesto que aquí he conocido y trabajado con estupendas personas y profesionales y, además participé en un gran proyecto desde el principio, aprendiendo innumerables cosas.

En mi nueva empresa, White Bear Solutions, estaré involucrado en el área de I+D, así como en el de sistemas. De momento, no hay gran cosa que contar puesto que estoy empezando. Debo reconocer que no recordaba esta sensación de desborde, de vértigo ante la gran cantidad de datos nuevos que aprender. Espero que éstas terminen antes que la paciencia de mis nuevos compañeros.

WhiteBearSolutions
WhiteBearSolutions

Como curiosidad, dejo aquí el nombre de mi nuevo ordenador de trabajo: Tola.

la melancolía de folixeru

ayer me llamó folixeru (tendrás cien años y seguiré llamándote así :)), tarde ya y según sus propias palabras, en pleno ataque de melancolía. Por una casualidad pasó cerca de donde trabajábamos y se decidió a parar y echar un vistazo. Y, claro, lo que vio fue desalentador y deprimente.

Lo que un día fue un impresionante lugar donde crear y desarrollar ideas se ha convertido en una franquicia más de una de esas fábricas de software. De aquel proyecto y de otros cuantos más, ya sólo quedan los edificios centenarios de Duro Felguera, el refrigerador pintado a colores y algunos logos sobre algún cartel viejo. El resto, incluidos los muebles y las plantas decorativas, han desaparecido y, en su lugar, hay nuevos carteles, más grandes, luciendo el logotipo y el pomposo nombre en inglés de la multinacional del software, que ha ido ocupando todo el espacio.

Que nadie me malinterprete, no estoy contra esa corporación ni ninguna otra, simplemente me uno a la melancolía de folixeru al ver que aquello en lo una vez estuvimos involucrados tan profundamente ya no está. Y era esa añoranza la que anoche se iba formando entre dos tipos que hablaban por teléfono de tiempos pasados.

Cuando hace casi una década supe que venía a Extremadura a trabajar mi primera parada en el viaje de vuelta a Asturias fueron esas oficinas, hoy vacías y el domingo previo a mi marcha me pasé la tarde allí, recogiendo cosas y sacando algunas fotos. Supongo que me resulta complicado entender que de aquello sólo quedan viejos ladrillos. Sé, no hace falta suponer, que esta semana, cuando vuelva a viajar hacia la tierrina intentaré hacer una pequeña parada al pie del refrigerador más colorido del mundo, sólo por el placer de devolverle la llamada a folixeru y compartir su melancolía.

sysadmin day 2012!

Hoy es el día de felicitación a los administradores de sistemas, sean del género que sean (poner administradores/as de sistemas/os me sigue dando galbana). ¡Felicidades compis!

Además, hoy he recibido un mensaje de mi tío diciéndome que el programa que le envié (un USB por correo postal; semos modernos pero no tanto) se instala sin problemas y funciona muy bien, que muchas gracias y tal. Acostumbrado como estoy a recibir amenazas pasivo-agresivas y llantos varios, he tardado unos instantes en procesar el mensaje y aceptar la felicitación. Ha sido, en cierto, modo, una bonita casualidad.

Y, para finalizar el día, un poco de humor de bueno:

para esto sirven las estadísticas

Cada día estoy más encantado de haberme metido en linkedin porque, aunque al principio siempre cuesta volver a introducir toda la información laboral sobre uno, a la larga compensa y te da algunos de esos buenos momentos que no olvidas en tu vida.

Fue uno de estos días pasados, revisando las estadísticas que ofrece la web, cuando sentí algo parecido a un dejà vu de hace apenas cuatro meses. Alguien de google me había vuelto a encontrar.

sourcer

Mi mente, que cuando quiere es muy puta, se encargó de pasar ante mis ojos la estrepitosa entrevista técnica que perpetré y entonces lo entendí todo: ese anónimo buscador del buscador estaba perdido. Como un pulpo en un garaje. Sino, no se habría pasado por mi perfil ni por error.