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como darse de alta en los grupos de google sin cuenta en google

Si, parece algo de cajón, querer darse de alta en un servicio del oráculo sin usar una cuenta suya. ¿Qué chalado querría darse de alta en una lista de correo de desarrollo de un chip industrial, por ejemplo, usando su cuenta personal? Espero que se note la ironía… Después de bucear un poco en el propio oráculo, encontré la forma de darse de alta en los grupos de google sin usar una de sus cuentas, una google account.

Lo primero, por supuesto, es cerrar la sesión en gmail, google+ o cualquier otro servicio del oráculo, puesto que sino no hará caso a las peticiones y tratará de utilizar la cuenta de google por las bravas. También conviene refrescar la página del grupo para que note que ya no tenemos sesión en google.

A continuación, miramos la URL del grupo. Yo he encontrado dos tipos diferentes, pero puede haber más. El primero es un grupo, zfsonlinux.org, con subgrupos, discuss, devel y announce. El segundo es un grupo de discusión clásico, linux.debian.user.spanish (¡qué tiempos aquellos!).

Aunque las direcciones de los dos son ligeramente diferentes y puede despistar, el truco está en añadir la petición de ingreso, /join, al final de la URL:

https://groups.google.com/a/zfsonlinux.org/forum/#!forum/zfs-discuss sería https://groups.google.com/a/zfsonlinux.org/forum/#!forum/zfs-discuss/join

https://groups.google.com/forum/#!forum/linux.debian.user.spanish sería https://groups.google.com/forum/#!forum/linux.debian.user.spanish/join

capcha

Al acceder a la URL, siempre y cuando esté bien formada, nos mostrará un capcha y, con él iniciaremos el proceso de alta, con la dirección de email que queramos.

móvil nuevo, Samsung Galaxy Nexus

Hace una semana recibí el recambio de mi, hasta entonces, fantástico móvil, un HTC Hero duro como una piedra y al que he sometido a todo tipo de pruebas (aka perrerías y torturas) durante los últimos dos años y medio. Pero, como dice la canción, se me rompió el móvil de tanto usarlo, más concretamente, algunas partes de la pantalla ya no respondían a la presión, lo que vuelve un móvil táctil en un cacho inútil de plástico, acero y algo de silicio. Además, con las mejoras en el sistema operativo y el consiguiente aumento de requerimientos, su hardware, de 2009, se había quedado claramente obsoleto. Sirva este párrafo para honrar su esfuerzo y dedicación durante todos estos años. Supongo que si le llega a salir un dueño más normal, menos inquieto, hubiese durado más.

Samsung Galaxy Nexus
Samsung Galaxy Nexus

El recambio, el nuevo móvil, es una bestia parda de esas que te erizan los pelos de la espalda con sólo tocarlo. Se trata de un Samsung Galaxy Nexus, el teléfono oficial de Google para android y, obviamente, eso se nota. Empezando por el detalle de que cuenta con Ice Cream Sandwich (ICS, para abreviar), la última versión de android que lo vuelve rápido, sencillo de usar y muy práctico. Se acabó eso de pasar cuatro pantallas para configurar una conexión inalámbrica o lo de hacer malabarismos para eliminar las tareas que estaban en background. Tras usar cinco versiones diferentes del sistema operativo (1.5, 1.6, 2.1, 2.2 y 2.3.7) veo claramente la evolución y el proceso de simplificación de muchas de las acciones más comunes, que ahora están más accesibles, más a mano.

Además, por exigencias del buscador, viene sin ninguna personalización ni “mejora” por parte del fabricante y de la operadora, lo que verdaderamente arruina la experiencia del usuario en android, según mi opinión. Porque el sistema en sí, pelado, tiene un potencial enorme si te tomas un tiempo en adaptarlo a tus necesidades, potencial que desaparece según se instalan las diversas capas gráficas de los fabricantes, llámense Sense o Touchwiz.

Para no aburrir diré que del nexus me gusta casi todo, aunque hay algunas características que me echaban un poco para atrás a la hora de comprarlo. Por ejemplo, el hecho de que sigan haciendo estos teléfonos con unos acabados mejorables. Porque, siendo magnánimos, la tapa posterior es mediocre, que aunque resiste la extracción dos veces, parece que se va a deshacer entre tus manos en la siguiente oportunidad. ¡Usen metales, señores! Será por no copiar a la gente de la manzana con demasiado descaro pero, en serio, el terminal mejoraría mucho con un poco más de aluminio o acero a la vista. No es frágil, que no se entienda mal, es compacto y duro pero creo que un poco de metal lo catapultaría al primer puesto y quitaría del medio la tapa, que siempre es una ventaja. ¡Ah! del tamaño no voy a decir nada porque no creo que sea grande, sino que mis manos son pequeñas (sin ironías) y tiene el tamaño justo para no ser un ladrillo.

Y en lado de las cosas buenas (siempre es mejor terminar con lo bueno), el resto. Que se hayan cargado el botón Menú y lo hayan sustituído por tres puntos puestos en vertical en cualquier lugar de la pantalla, tengo que decir que me sorprendió y me confundió los primeros días pero, a partir del tercer día, ya ni recordaba la forma del susodicho botón. También han desaparecido todos los demás botones, excepto el de encendido y los del volumen, y los del menú han pasado a estar pintados en la parte inferior de la pantalla, más grande gracias al espacio ganado y con una calidad muy notable.

Hay dos novedades relativas a la seguridad que me han gustado mucho, el uso de NFC y la posibilidad de cifrar (encriptar, para mí, sigue siendo meter el móvil en una cripta) los datos del usuario. Del NFC no puedo hablar porque no sé gran cosa del tema y aún es pronto para meterse en semejante jardín pero ya tengo echado el ojo a una aplicación con la que jugar. Y el cifrado me parece necesario ya que cada día llevamos más información personal y sensible en estos ordenadores de bolsillo que llamamos móviles y que, en caso de extravío o pérdida ayuda saber que no estará accesible (por mucho que @corsaria se empeñe en fastidiarme el sueño :)).

Y, para el final, las cámaras, porque el nexus tiene dos, la clásica en la parte posterior y una frontal para usar en videoconferencias que, oficialmente, acaba de relegar a mi iPad en la difícil tarea de conectar con Skype durante los viajes. Pero, más que de las cámaras, conviene mencionar el software que las hace funcionar, porque ninguna de las dos es un portento (en comparación con algunas que ya hay por ahí) y, según mi opinión, podían haberle mejorado al menos la posterior, cuyo sensor tiene la misma capacidad que la del HTC Hero. En este caso, con esas cámaras y el software que trae, las valoraciones se olvidan pronto porque este último factor es determinante. Han reducido el tiempo de disparo a prácticamente nada y se puede disparar en ráfaga si uno tiene pulso suficiente; la configuración, aunque espartana permite jugar con los parámetros más importantes, aunque hecho en falta más control sobre las ISO; incorpora un creador de panorámicas sencillo y eficaz; y se puede sacar el video en HD por el conector microUSB.

Leyendo semejante tocho se podría deducir que estoy encantado con el teléfono, cosa que cierta y que tengo juguete nuevo para rato. Se acabó por hoy, me voy a jugar… 😛

hablando de android en el podcast de El telar del geek

El Sr. Perogrullo ha publicado en El telar del geek la primera parte de un podcast que grabamos sobre Android, el sistema operativo de Google para dispositivos móviles y tabletas.

Podcast sobre android en El telar del geek

En algo menos de media hora hablamos sobre Android, los diferentes agentes involucrados en su crecimiento exponencial del último año y medio (google, fabricantes de terminales, operadoras) y tocamos un poco el tema de las ROM, basándonos principalmente en mi experiencia con cyanogenmod.

La intención del podcast era hablar sobre el sistema operativo de google para móviles, desde un punto de vista desenfadado, ya que ninguno de los dos nos podemos considerar otra cosa que usuarios inconformistas e inquietos.

Vía: 07 Conociendo androide con Diego @n1mh (eltelardelgeek.com).

para esto sirven las estadísticas

Cada día estoy más encantado de haberme metido en linkedin porque, aunque al principio siempre cuesta volver a introducir toda la información laboral sobre uno, a la larga compensa y te da algunos de esos buenos momentos que no olvidas en tu vida.

Fue uno de estos días pasados, revisando las estadísticas que ofrece la web, cuando sentí algo parecido a un dejà vu de hace apenas cuatro meses. Alguien de google me había vuelto a encontrar.

sourcer

Mi mente, que cuando quiere es muy puta, se encargó de pasar ante mis ojos la estrepitosa entrevista técnica que perpetré y entonces lo entendí todo: ese anónimo buscador del buscador estaba perdido. Como un pulpo en un garaje. Sino, no se habría pasado por mi perfil ni por error.

London calling…

Hace diez años yo era un ferviente seguidor del software libre con experiencia, a pesar de mi edad, que trabajaba en lo que le gustaba y, de paso, se dedicaba a administrar sistemas. Estaba en el escalón más bajo de la pirámide pero era osado y tenia empuje. Hay épocas en las que parece que no hay barreras, límites y así eran aquellos días. Fue, además la temporada que más aprendí, gracias casi siempre al mítico naveiras, que ejerció de gurú, guía y consejero.

Fue, también, la época en que puse mis metas a la altura de mis sueños: quería trabajar en Google. Pensaba, ingenuo de mí, que mis conocimientos, mi bagaje era suficiente para convencer al buscador. Envié mi currículum varias veces, rastreé con esmero sus ofertas de empleo en la web e incluso traduje mi hoja de servicio al inglés, con la idea de terminar en las islas británicas. Todos los esfuerzos fueron baldíos y me empeñe en esperar una llamada telefónica que nunca se produjo.

Hasta la semana pasada.

El lunes recibí un email en linkedin, la red laboral, de un reclutador de google, interesándose por mi predisposición a un cambio de residencia, de país y de trabajo. Tienen, decía el correo electrónico, una necesidad que cubrir en Londres. Al igual que me sucedió con el gran sueño americano, tuve que leer varias veces el correo para creerme lo que leía. No era spam, tampoco era una broma y no me vendían nada… sólo podía ser cierto.

Mi respuesta volvió a ser afirmativa y, de nuevo, la espera de una respuesta se nos hizo eterna. eme, por su parte, dejó bien claro que prefería Chelsea sobre Nothing Hill y un apartamento coquetón, un loft blanco, luminoso y céntrico, sobre una casa. Fue, supongo, su manera de escapar a la ansiedad.

Un par de correos electrónicos más tarde, el reclutador quedó en llamarme el jueves, para charlar un rato. Dicho así suena extraño pero fueron sus palabras. Nada de entrevista, job appliance, ni nada por el estilo. Una charla, casi entre colegas de toda la vida, al más puro estilo Google, desenfadado y casual. Pintaba bien.

Pero, en la práctica todo resultó mucho más complicado, principalmente por la línea de teléfono. La conversación se produjo a trompicones, con una de las partes, yo, escrutando cada ruido tan atentamente como podía, incluso a pesar de perder una de cada cuatro palabras. Además, no fue una entrevista al uso (algo esperable por parte de esta compañía) y no hubo repaso de currículum, aficiones, hasta luego y, si nos gustas, llamamos otro día para hacer las preguntas técnicas. Aquí fue todo en uno, de hecho, la parte técnica fue lo que más tiempo llevó. Tampoco se anduvieron con rodeos a la hora de decir que no había respondido bien suficientes preguntas, cosa que agradecí, por aquello de evitar la espera sabiendo el resultado. Al cabo de algo menos de una hora, me encontré con una puerta cerrada y una advertencia: aprende y en un año volveremos a hablar.

Así que en poco menos de una semana he podido cumplir, en parte, un viejo sueño, uno de los más recurrentes e inalcanzables. Ahora, con estos pocos días en medio puedo decir que no terminé de creérmelo, no podía por más que lo deseara, porque aunque más viejo y veterano de más guerras, soy un poco más honesto. Sabía que no tenía ninguna oportunidad pero, ¡qué coño!, no iba a dejar de probar suerte.

Ahora ya puedo decir que me google me ha buscado para hablar de trabajo. ¡Hay mus! 🙂

haciendo gmail más potente

gmail con etiquetas anidadas

Tras varios días de lucha con los filtros, las etiquetas y los cuatro gigas de correo que tengo en Gmail, he conseguido, creo, organizar ese maremágnum de datos dentro de una estructura más sencilla y legible de seguir. Hasta ahora tenía seis etiquetas simples y docena y media de filtros que organizaban y movían el correo de unas a otras. Supongo que gracias a la costumbre, la tenía como una buena organización. Bastó con mirar detenidamente los filtros para ver que estaba equivocado.

A principios de semana leí la entrada 7 útiles extras para mejorar tu Gmail de Berto Pena, mi referencia en esto del aprovechamiento del tiempo y la búsqueda de la producción (esa utopía), y decidí que tenía que hacer algo. Y es que, emplear la interfaz de correo online más potente que he visto, de una forma tan pobre me estaba dejando secuelas. Así que comencé por pensar qué etiquetas necesitaría y, tras crearlas anidadas (moooola), borré todos los filtros.

Así, partiendo de cero y creando sólo los filtros necesarios para mover el correo allí donde tiene que ir, creo que he ganado bastante. No tiene sentido tener las copias de seguridad diarias (sí, soy así de paranoico) de tres de las cinco web separadas del resto y guardadas junto a comentarios, peticiones y demás. Ahora tengo etiquetas para cada dominio y otra para las copias de seguridad, amigos, compras y demás. Y sólo me ha llevado tres tardes… 😛