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instalar Cyanogenmod en un Samsung Galaxy S II (i9100)

No, no tengo un nuevo móvil ni me he deshecho de mi amado Galaxy Nexus. Se trata, simplemente, de un CuñaoWare, una petición de uno de mis cuñados.

Antes de nada, el aviso: no me hago responsable de nada de lo que le ocurra a móviles de terceros. ÿsta es una lista de comandos y tareas que a mí me funcionaron, lo que no significa que hagan lo mismo contigo. Advertido estás. Sigue adelante bajo tu propia responsabilidad.

El manual

Como siempre, sigo las instrucciones de CyanogenMod para el Samsung Galaxy SII (i9100) al pie de la letra. La base de datos de terminales, instrucciones y posibles errores es asombrosa.

El proceso

Es ligeramente diferente a otros móviles que he instalado, de ahí la necesidad de este manual. Además, me he encontrado con problemillas durante el proceso, cosa que no es agradable y que casi siempre son pequeñas tonterías.

Heimdall Suite en Windows 8.1

He probado a ejecutar el comando heimdall desde un Windows 8.1 sin éxito. En ese caso de usar esa configuración hay que instalar la versión 32 bits de Microsoft Visual C++ 2012 redistributables porque si únicamente se instala la de 64 bits dará el siguiente mensaje de error:

The Program can’t start because MSVCR110.dll is missing from your computer. Try reinstalling the program to fix this problem.

Como después de solventar ese error seguía sin poder cargar el driver correcto para ese modelo de móvil, desistí y me pasé a linux.

Heimdall Suite en linux

El núcleo que enlazan en CM ni siquiera existe en el repositorio así que yo descargué la versión 6.43 de Phil touch. Descomprimí el fichero porque, según comentan, heimdall no funciona bien con ficheros comprimidos.

En ese momento el móvil no debe estar conectado al ordenador y se debe entrar en el modo Download, pulsando los botones Volumen abajo + Home + Power simultáneamente. Una vez que estemos dentro del modo, lo conectaremos al ordenador.

Para transferir el nuevo núcleo al móvil debemos ejecutar el comando heimdall con los argumentos correctos. En mi caso, recovery.img es la imagen de Philz touch descomprimido.

sudo heimdall flash --KERNEL recovery.img --no-reboot

¡Ah! Es imprescindible que el argumento --KERNEL esté en MAYÿSCULAS. De no ser así, obtendrás un bonito error:

ERROR: Partition “kernel” does not exist in the specified PIT.

Recovery mode

Iniciamos el teléfono en modo Recovery, pulsando los botones Volumen alto + Home + Power simultánemente y, a continuación, hacemos una copia de seguridad completa ante de salir aceptando la sobreescritura del fichero.

La instalación de la ROM

Personalmente prefiero utilizar ROMs estables pero cada uno es muy libre de elegir aquella que prefiera. Una vez descargada hay que volcar la imagen a la tarjeta SD, arrancar desde Recovery Mode, montar sdcard1 (que es la tarjeta SD, no sé el porqué) e instalamos CM y gapps desde ese mismo punto.

Reiniciamos y esperamos a que inicie tranquilamente porque se toma su tiempo.

NOTA: si vas a instalar las gapps, hay que instalar las correctas, en este caso, las de 20130812. Lo explican aquí.

The End

Ya no hay más. Sólo queda disfrutar de CM corriendo en el móvil, ágil y ligero.

como instalar android 4.3 en un samsung galaxy nexus rooteado

Si, otra de esas entradas fruto de la mala memoria, llenas de siglas, acrónimos y términos raros. Así que, si no sabes qué dice el título, mejor lo dejas.

Si, como yo, has rooteado tu móvil Nexus (el mío es un Samsung Galaxy Nexus, i9250) y la última actualización del sistema operativo (4.3) no termina de instalarse porque aborta a la mitad diciendo que necesita sobreescribir un fichero, entonces deberías plantearte instalar una imagen oficial. En mi caso, tras media docena de intentos, ágil como soy, deduje que no podía ser otra cosa más que el cambio del Recovery Mode para conseguir hacerme root. Parece ser que este Recovery Mode no es tan manso como el anterior y hay alguna operación que no hace.

Así pues, toca instalar una de las imágenes oficiales de google (la lista completa en este enlace) pero, como siempre, hay que tener una cosa clara: por el camino se va a perder toda la configuración y los datos del usuario. Por lo que, tras el backup de rigor, a la tarea.

Tras bajar la imagen correspondiente al móvil, maguro, aproveché que ya tenía instalado el Android SDK y el JDK de Java correspondiente en un windows 7 (lo sé, lo sé…) y sólo tuve que actualizar el driver USB para dispositivos Samsung que, por cierto, costó un poco encontrar.

Una vez actualizados o instalados los componentes hay que hacer lo siguiente:

  1. reiniciar el móvil en modo Recovery (Volumen+, Volumen – y Encendido)
  2. conectarlo por USB al ordenador
  3. descomprimir la imagen de android en un directorio, por ejemplo, c:\android
  4. añadir a la variable Path la ruta hasta el directorio platform-tools de Android SDK
  5. abrir una consola, mejor con permisos de administrador y desde c:\sdk ejecutar flash-all.bat

Aunque lo he hecho desde windows (lo sé, lo sé…), el procedimiento es ánalogo para otros sistemas operativos más serios, como linux o mac ;).

Tras media docena de reinicios, el teléfono volverá a la vida con una nueva y flamante (por vacía, se entiende) versión 4.3 de Android. Enjoy!

cuestión de pulgadas

A principios de febrero decidí vender el iPad, principalmente porque ya no contaba con el favor de Apple ni de sus actualizaciones y porque cada vez se le hacía más cuesta arriba lidiar con ciertas aplicaciones. El que por el camino me deshiciese de iTunes es puramente anecdótico, aunque liberador :D.

Como considero útil este tipo de dispositivos, me puse enseguida a mirar alternativas, esta vez fuera del mundo de la manzana mordida. En su día, cuando sacaron el iPad, obtener una tableta con unas características similares a la de Apple significaba pagar lo mismo y luchar a brazo partido con el sistema operativo para conseguir el mismo rendimiento. Por eso terminé comprándome un iPad y, sinceramente, no es algo que lamente, más bien al contrario. Quiero pensar que ha sido la marca de Cupertino quien me ha echado de su lado, no manteniendo la compatibilidad con el primer dispositivo, ávidos de que cambiase de tableta cada seis meses.

Hoy en día, Android se ha ganado a pulso la fama de ser un buen sistema operativo para tabletas y junto a la política de precios bajos de los dispositivos Nexus, terminé mirando una de siete pulgadas. Suponía que sería más fácil de transportar y para los usos que tenía pensado (escribir, leer, navegar y bastantes pdf), esas siete pulgadas se me antojaban suficientes. Pero, cuando había tomado una decisión y me encontraba comentándoselo a eme, me dijo que porqué no mirábamos una para comprar entre los dos. Ese bonito gesto de pareja que tanto conmovió mi corazón tuvo un efecto inmediato: aumentó las pulgadas de la Nexus de siete a diez.

Lo que sucede cuando recibes un artículo electrónico en el trabajo es digno de estudio: la ilusión te vuelve gilipollas. Por supuesto, no pude reprimir las ganas de conectar la Nexus 10 a través del móvil y, en apenas tres horas, fundir la mitad larga de mi tarifa de datos, quedándome a cero con medio mes por delante. Es un dispositivo estupendo, rápido, ágil y, como no, con una gran interoperatividad con la cuenta de correo de gmail, lo cual se traduce en una cantidad ingente de datos que aparecen solos.

Tras dos semanas de uso intensivo estoy contento con el cambio. La nueva tableta es más rápida y potente, y el sistema operativo utiliza muy bien todo el hardware. Con un puñado de aplicaciones bien escogidas, el uso que se le da a estos dispostivos es impresionante. Ayer, sin ir más lejos, estuve jugando un buen rato al Need for Speed Most Wanted y me sorprendió la calidad de los gráficos y lo fluido que iba el juego.

Ahora, lo único que falta y que estado retrasando todo lo posible es la evaluación final, el banco de pruebas más exigente que conozco: mi sobrino. Ya en semana santa me estuvo preguntando cada diez minutos por el ordenador puesto que quería ver al perrín. Traducido al román paladino, quería jugar con Ben, el perro hablador que tenía en el iPad. Afortunadamente el móvil me permitió salir del paso sin perder puntos.

Pero para la próxima ocasión quiero estar mejor preparado. Por eso ya tengo medio zoológico embutido en la Nexus 10, junto con Thomas y sus colegas, algún que otro simulador de trenes y todo ello en un bonito perfil con su foto. Para que no tenga que buscar entre las cosas de su tío. Y, si de esta no sale un Sheldon Cooper con título de veterinario, no sé que saldrá.

rooteando un Samsung Galaxy Nexus

Después de mucho pensar y sopesar, me he decidido a rootear mi teléfono móvil, un Samsung Galaxy Nexus. Para los profanos en la materia, rootear significa tener plenos poderes para ejecutar programas en el teléfono porque, aunque los paguemos a precio de oro y platino, nuestros teléfonos inteligentes no nos permiten hacer de todo. En el caso de los dispositivos Android es, si cabe, un poco más sangrante puesto que la teoría dice que deberíamos poder usarlos a voluntad, cosa que no ocurre y hay que recurrir a medidas drásticas.

En mi caso, me he decidido a rootear el teléfono porque es una operación reversible que me da acceso a ciertas aplicaciones (como esta para realizar copias de seguridad) y porque sólo así se pueden ejecutar ciertas operaciones con las etiquetas NFC, mi última adquisición.

La operación es sencilla, se lleva a cabo en poco menos de quince minutos y está toda perfectamente explicada en este video (en inglés).

Yo, talibán del software libre reconocido, tengo que admitir que lo ejecuté todo en un windows porque no quería quedarme a la mitad, con un ladrillo en vez de móvil porque el mensaje de error de linux no aparecía en ningún lugar. Así que tomé la decisión de hacerlo desde Windows y, todavía así me surgieron dos problemas.

El primero fue que el sistema operativo no reconocía el móvil y, por lo tanto, no se podían ejecutar comandos. La solución, una vez instalado el software que recomiendan en el video, fue ir al administrador de dispositivos, pulsar el botón derecho sobre el dispositivo Android 1.0 y en la pestaña del controlador entrar en la opción Actualizar controlador. Una vez allí, hay que buscar el software en el equipo y, después, elegirlo de una lista de controladores. Estará en portátiles o móviles, según recuerdo.

Triángulo rojo en Android
Android red triangle

El segundo fallo sucedió al reinicar desde el Recovery Mode de Android y es que no mostraba un menú sino la imagen de un androide con la tapa abierta y un triángulo rojo a modo de señal de error, como el que inicia este párrafo. Esto se soluciona flasheando (horrible palabro, lo sé, pero no tenía alternativa) de nuevo los ficheros del Recovery Mode. No sé porque per a la primera no lo hizo correctamente.

El video es sencillo, en un inglés accesible, creo yo y muy detallado, lo que ayuda a evitar problemas y atascos. En caso de que alguien prefiera el encanto de las fotografías o necesite ayuda con la traducción, puede seguir este tutorial, del mismo tipo y hecho con fotos y explicaciones variadas.

Por último, un aviso: este procedimiento se carga toda la configuración de usuario, por lo que la copia de seguridad cobra un especial significado. En mi caso, hasta hice capturas de pantalla para no pensar dónde estaban los accesos.

¡A disfrutar!

mi naturaleza

Trivial Pursuit Genus Edition
Trivial Pursuit Genus Edition

El primer juego que quise con todas mis fuerzas fue el Trivial Pursuit Edición Genus. Lo llamaba así, con el nombre completo porque me gustaba cómo sonaba. Todas aquellas preguntas, todo aquel saber sintetizado en un combate que no dependía del físico de los contendientes, me hizo desear aquel juego de tablero como ninguna otra cosa. Y mis padres me lo compraron, claro, en la edición de 1984, creo recordar.

Entonces me convertí en un extremista del Trivial durante un par de décadas. Lo sabía todo acerca del juego: las reglas, las preguntas, las respuestas, la situación de las casillas y hasta tenía estrategias. Cuando jugábamos me transformaba en una versión hasta entonces desconocida de mí mismo: era competitivo hasta la nausea y exigía un purismo absurdo con las reglas. Tanto que me enfadaba si alguien tomaba atajos (es decir, hacía trampas) o, simplemente intentaba terminar más rápido con las partidas. Conmigo en la mesa, si se jugaba al Trivial era con todas las consecuencias. Y, por supuesto, eso de dejar que mi hermano pequeño ganase algunos quesitos ayudándole con las respuestas era IM-PO-SI-BLE.

Si había un Trivial de por medio era, ahora lo sé, un gilipollas completo.

Volviendo al presente, recién empezado el año un compañero de trabajo me mostró una aplicación para Android que es una versión del Trivial. En Triviados, que es como se llama el juego, no ganas quesitos sino estrellitas y no son seis sino siete temas. Además de jugar contra gente que conoces (o no, pero pierde interés), añaden los retos, que pueden quitarte una estrella si no aciertas más preguntas que tu oponente en una ronda rápida.

En resumen, han hecho una versión más rápida del juego, con la posibilidad de «robar» estrellas, con unas normas que no te puedes saltar (mi modo talibán da las gracias) y con todo lo que adoro del Trivial. Tanto es así que, en apenas cinco días había jugado docena y media de partidas y he recuperado mi versión más competitiva y radical de los viejos tiempos.

Esta mañana, viendo como jugaba un compañero, contrincante y amigo, le di dos respuestas que sabía que no eran verdaderas, para que fallase. Por supuesto no me hizo caso y acertó con las respuestas pero a mí me hizo recordar una vieja fábula, la del escorpión y la rana. Y, por un instante, vislumbre aquellos lejanos días de los ochenta con los que, a pesar de todo lo que se supone que he vivido y aprendido, comparto esta naturaleza necia y competitiva.

Por cierto, mi usuario es n1mh, por si alguien se anima.

mis aplicaciones favoritas de android

Sé que a mi madre no le gusta que ponga entradas en el blog relacionadas con la tecnología, los ordenadores y lo móviles raros, de esos que hay ahora, sin botones y todo pantalla, porque no las entiende. También sé que lee esas entradas hasta el final, buscando algún atisbo de prosa, algún párrafo menos frío, más humano. Mamá, esta entrada te la puedes ahorrar porque a continuación viene una lista de programas para el móvil. Tremendamente humano todo, me temo.

Esta lista de aplicaciones favoritas para android es, como siempre en estas ocasiones, tremendamente subjetiva y funcional. Dicho con otras palabras: con que me funcione a mí y me ahorre pensar más de la cuenta, me vale. Advertidos estáis :D.

¡Ah! Y también comentar que para dropbox, evernote, facebook, foursquare, flickr, gmail, google talk, google+, linkedin, instagram, skype, twitter y whatsapp, utilizo las aplicaciones oficiales. Me suelen gustar más que las de terceros y, creo, se preocupan bastante (en términos generales) del look&feel.

  • cliente ftp – andftp. Me va salvando el pellejo varias veces.
  • Android Terminal. Muy útil para matar el cliente bittorrent desde el sofá, vía SSH. 🙂
  • angry words (apalabrados), forever! Ya puestos, soy n1mh, por si alguien se anima a estrujar las neuronas…
  • bs player lite. Reproductor de vídeos, mkv incluidos, con subtítulos. Depende del hardware pero resulta tremendamente útil para viajes.
  • boat browser. Navegador web con pestañas y bastante ligero.
  • Camera ZOOM FX. Para sacar fotografías con filtros y efectos, bastante completo. Lo compré un día de rebajas por 10 céntimos. Eso sí, desde la llegada de instagram, lo uso poco.
  • car mode. Extremadamente útil si no tienes manos libres en el coche. En resumen, al activarlo, comienzas a utilizar el altavoz en las llamadas entrantes y salientes.
  • Data enabler. En concreto, tengo instalado éste widget bajo el de control de wifi, bluetooth, pantalla, GPS, etcétera.
  • DSLR remote. Permite gestionar la cámara de fotos DSLR a través de infrarrojos o cable usb. Sustituye al intervalómetro.
  • file manager. Un explorador de ficheros que, según mi modesta opinión, son necesarios como el comer, pero android no trae ninguno.
  • gtasks: to do list Esta aplicación integra las tareas de google en el móvil y, además, tiene widget.
  • gasolineras de españa. Al precio que está el combustible, ésta es obligatoria :D.
  • group ringtones. Si tienes a los contactos agrupados (cosa recomendable y útil), ésta aplicación permite asignarles tonos personalizados de forma rápida y fácil (combinado con este artículo, Notificaciones en Android, es muy útil).
  • libra, weight manager. Permite llevar control del peso, con gráficas y líneas que indican cuando serás una sílfide.
  • listen. Es el programa que han hecho en google para los podcast. Se integra perfectamente con google reader y puedes gestionar las entradas perfectamente desde allí.
  • my tracks. Otro de google, esta vez para trazar rutas. En combinación con gpscorrelate (linux,win,mac), geoposiciona las fotos de forma rápida y sencilla.
  • our groceries. Hace listas. De la compra, de tareas pendientes, de recetas, etcétera… Pero, lo más importante, es que se pueden añadir dispositivos y compartir esas listas entre varios (PC, iPad, móvil) y gestionar las listas a través de la web, lo cual siempre es útil para no escribir en el móvil.
  • radios de españa. Ya lo tengo como hábito: según me despierto, conecto la wifi e inicio esta aplicación para escuchar la radio. Puedes crear favoritos y tiene muchísimas emisoras. Tiene widget.
  • runkeeper. El tracker del deporte. Dicen que los hay mejores pero yo sigo con este, por vagancia, supongo.
  • Silent time. Otro must. Silencia el teléfono (o lo pone en vibración) según un horario: el trabajo, la escuela de idiomas y, en definitiva, cualquier actividad repetitiva donde no convenga que suene. Sirve, por ejemplo, para evitar molestar en el trabajo con el último tono de Dora la Exploradora.
  • TED conferences. Imprescindible.
  • Wifi tethering. Hace falta rootearlo, cosa que aún no le he hecho a mi nexus. Esta aplicaciones convierte el teléfono en un punto de acceso wifi. Es ideal con tabletas o móviles que carezcan de tarifa de datos.
  • wordpress. ¿Hay algo más que añadir? ¡Es Wordpress!