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retratos por piruletas — Photowalk Mérida

Por la presente, se hace saber… que queda convocado el octavo Photowalk Mérida para el próximo 15 de marzo de 2014, a las 18 horas.

Será un photowalk atípico, sin paseos ni ríos que vadear y, además, estático porque vamos a llevar a cabo un proyecto sobre el que tenía puesto el ojo hace años: Retratos por piruletas.

La idea es sencilla: nos pondremos en la Plaza de España y daremos una piruleta a quien se deje hacer un retrato. La práctica va a ser otra cosa porque, aunque no lo parezca, me cuesta mucho abordar a gente por la calle. Pero si tengo que sacrificarme por el bien común, así sea :).

Como digo siempre, es un evento abierto a todo aquel que quiera pasar un buen rato y es para todas las edades. Por el camino aprenderemos trucos y alguna otra cosa sobre fotografía y, de paso, comeremos piruletas.

Más información y lista de convocados/asistentes, en la imagen de la convocatoria:

retratos x piruletas

resultarle familiar

–Mira a toda esta gente bailando con mi música.
–¿Quieres bailar?
–No creo que debamos.
–Desde luego parece que tú quieres bailar.
–¿Tú y yo en el centro de la ciudad? ¿Tú con esa mirada en la cara?
–¿Qué mirada, nena?
–Dios, eres irresistible.
–¿Sabes lo que una mujer me dijo una vez? Me gusta ser mala e irme a casa y ser buena.
–Seguro que te dejó saciado.
–Fue un desastre.
–Y disfrutaste cada minuto. ¡Dios, echo eso en falta!
–Bueno, hay un caballero a las 7:30 que tiene pinta de querer bailar.
–¿Quién crees que es? ¿Publicidad? ¿Seguros? ¿Abogado? ¿Y quién crees que le estará esperando en casa? Apuesto a que no es fea. El único pecado que ha cometido es resultarle familiar.
–¿Entonces piensas que él tiene la culpa?
–¿Porque ella no sabe darle lo que quiere?
–Porque él no sabe lo que quiere, qué le falta.
–Lo sabe. Es simplemente su forma de ser.
–Y tal vez es simplemente la forma de ser de ella.
–Me voy a ir.

Mad Men — S05E10 — Christmas Waltz

Nota: no quiero estropearle a nadie una de esas series que dejan cicatrices, así que, lo digo bien claro,

¡ATENCIÿN, ESPOILERS!

Son diálogos como este, al abrigo de un bar, una jukebox y varias copas de alcohol, lo que hacen grandes series como Mad Men. Y es que, con la excusa de bailar, Don Draper y Joan Harris hablan de sus vidas amorosas sin dar detalles pero sin ocultar demasiadas cosas y, sobre todo, sin dejar de envolverse por el aura del otro.

En esa afirmación, el único pecado que ha cometido es resultarle familiar, rotunda, seca, brutal, Joan le cuenta más cosas sobre su matrimonio que en resto de temporadas. Porque, al final, todo se convirtió en rutina, todo fue demasiado familiar.

¡Yo quiero escribir diálogos así! Tan difícil no puede ser…

cuento — Al final de la acera

No era muy temprano, serían las diez y algo de la mañana, cuando se dirigieron al parque cercano al piso. Iban caminando despacio, con el sol calentándoles las espaldas, por una avenida casi vacía. Caminaban en silencio, como hacían casi siempre, pensando cada uno en sus asuntos. Margarita, como tiene por costumbre, sujetaba el brazo derecho de su marido. Nicasio, gallardo, intentaba que no se note que le desnivela. Son muchos los años pasados y todos van dejando huella.

Nuevo cuento en cuentascuentos.org: Al final de la acera.

A veces pasa, simplemente ves a una pareja de ancianos caminando por la calle y una historia acude a tu cabeza y no te deja tranquilo hasta que la vuelcas a papel. Es un proceso casi místico :).

cuentascuentos.org — estratos diferentes

Cuando la puerta de la cabaña se abrió, se coló algo del frío de la mañana y un leve olor a hierba mojada. También se metió dentro una cabeza rubia, con una trenza hasta los hombros y una diadema brillante.

?Dani, necesito que vengas conmigo.

Verónica no pedía las cosas por favor, ni permiso, ni mostraba ningún signo de agradecimiento. Nunca. A pesar de tener sólo doce años ya era una consumada manipuladora. Habían ido juntos a clase desde el primer día de preescolar, nueve años atrás y no le había dirigido la palabra más de una docena de veces, la mayor parte de ellas por obligación. Pertenecemos, según le aclaró convenientemente un día en un rincón apartado del patio, a estratos diferentes, a capas distintas de la sociedad y no tenemos que mezclarnos. Ahora era ella quien se acercaba a él. Quiere algo, pensó.

El resto del cuento, en cuentascuentos.org: Estratos diferentes.

entrevista en Disfruta la lectura

Parece que esta mañana se han puesto de acuerdo para publicar un par de cosas pendientes y la segunda es una entrevista en la web Disfruta la lectura, un interesante proyecto de Raúl Bordallo sobre libros y literatura.

Conocí a Raúl cuando llegué a Extremadura y coincidimos unas semanas en el trabajo. Después de aquello habíamos tenido poco trato hasta que recibí un email suyo preguntándome si estaba interesado en responder unas cuestiones sobre libros. La respuesta se puede leer en la web y comentamos cosas de libros, autores e, incluso, da tiempo para ponerse algo filosófico.

Disfruta – A veces dudo si leer no nos corrompe, nos cambia o nos marca caminos. Cuando empezamos a leer dejamos de ser como somos al nacer.

No, no lo creo. Nos cambian la familia, el entorno y los amigos. Nos corrompe la creencia de ser superiores al resto de personas. La lectura te da armas para lidiar con tu mundo, te ayuda a entenderlo e, incluso, te ofrece refugio y desconexión durante un rato. Yo la veo como un escudo más que como una brújula.

Pero, sin duda, lo que más me ha gustado ha sido el tratamiento que me da y que ya casi había olvidado: lector. Soy, de nuevo, un lector y es uno de los títulos que más me gustan. Porque, para bien o para mal, fue la condición de lector voraz la que me condujo hasta aquí y renegar de ella a estas alturas de la batalla sería de cafres e hipócritas.

Vía: Entrevista al lector Diego Martínez Castañeda.