identidad digital

Estoy apuntado desde bastante tiempo en un par de redes sociales, más que nada por probar, por ver si se puede extraer algún beneficio o conclusión útil. También admito que es divertido buscar a la gente que conoces y ver por que derroteros los ha llevado la vida.

Desde mi punto de vista son herramientas útiles si se utilizan correctamente, si se mantiene el perfil actualizado y uno se deja caer por los foros un par de veces por semana para ver qué se cuece o comentar algo. No creo que sean el acontecimiento más importante desde la inveción de la imprenta, como he leído por algún sitio, ni una forma más de perder el tiempo. Personalmente creo que es un medio más, otra herramienta para hacerse con una identidad digital, que sirva de referencia en internet y que permita conocer algo de uno mismo, si se busca en los canales adecuados. ¿Y para que querría uno contar con una presencia en la red o tener una pequeña (pero resultona) red de contactos? Pues para lo de siempre, para encontrar trabajo o, todavía mejor, para que ciertas actividades lo encuentren a uno.

De todas formas, estas redes cojean seriamente en un aspecto muy dificil de paliar: la vagancia de quienes la utilizan. Son legión quienes se dan de alta, cumplimentan el perfil básico y, ante los formularios de trabajo, estudios, etc…, que son considerablemente más aburridos y amenzantes, tiran la toalla con un ‘otro día sigo’ y no vuelven hasta que reciben un aviso (si lo reciben) de algún conocido. Yo reconozco que mi primera impresión fue esa, rellenar dos campos y salir huyendo pero también pensé que, de hacerlo así, pocos beneficios iba a obtener.

Hace un par de semanas recibí un correo de una persona que puebla una de esas redes sociales, interesándose por una de las habilidades que constan en mi perfil y por la manera de incluir dicho conocimiento en su esquema de negocios. Fue un cruce de correos curioso porque no nos conocíamos de nada, porque el nexo de unión fue la propia red social y porque nos separaban cinco mil kilómetros. Simplemente había utilizado el buscador de la red para seleccionar un grupo de personas que, a priori, cumplían media docena de objetivos. Y le funcionó.

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Una idea sobre “identidad digital”

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