jantonio

Hace un rato, eme me ha notificado con cierta sorna que el tipo de Mérida que sale en operación truño, ese concurso trasnochado de intentos de cantantes y embriones de pseudo-famosos sin apellido, ha sido víctima de un complot judeo-masónico (otro más) y ha sido expulsado del chiringuito. Una lástima, completamente infundada, supongo, porque no he visto un capítulo de ese bodrio por entregas y con banda sonora de mercadillo en mi vida.

Desde hace un tiempo, creo que seis días pero no puedo precisarlo, un par de asociaciones vecinales (una de ellas la de mi barrio) y el grupo socialista que puebla en ayuntamiento de esta, nuestra pequeña Roma, han estado haciendo campaña para apoyar al pequeño ruiseñor y evitar lo inevitable. Anuncios en radio, coches empapelados con la foto triunfal y sonriente del susodicho bramando por su perdón, carteles por las paredes y folios fotocopiados en los escaparates de los establecimientos de la vieja Emerita, pedían, rogaban, que se ayudase a este buen hombre. No se mencionaba su calidad artística, ni sus dotes como segundo bailarín del coro griego en la última gala, ni tan siquiera su increible capacidad de trabajo, no, no hacía falta, todo el mundo las conoce. Lo único que se decía en el mensaje era la necesidad de salvar al fulano mediante el envío de un mensaje sms, con el texto jantonio o llamando a un 902.

Así que, con estos mimbres, uno va tejiendo sus cestos y piensa que Mérida va muy bien, que no hay nada urgente ni importante que hacer porque los sociatas, gentes concienciadas ellos, están gastando el dinero que se les da en apoyar a un tipo que concursa en la tele, en un sarao donde, cosa rara, no se priman las capacidades (de trabajo, de inteligencia, de oratoria o de bel canto) sino los amigos con móvil que tengas. Y yo me pregunto, ¿cómo puedo uno no enfadarse?

Nota: Acabo de darme una vuelta por ahí y también lo pide el ayuntamiento.

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