mi nombre en la portada

La semana pasada llegó por mensajero mi último experimento: mi primer libro. Suena extraño pero lo cierto es que ya tengo una copia en papel de algunos relatos que escribí cuando tenía imaginación (y menos años) y de una recopilación bastante radical de los que yo considero los mejores textos de este weblog. Sinceramente, nunca pensé que llegaría a tener el libro en mis manos.

Antes, cuando alguien consideraba que tenía algo que ofrecer al resto de la humanidad, escribía un libro y enviaba una copia a docena y media de editoriales, esperando que fuese del agrado del editor y se lo publicasen. Normalmente, las noticias del editor no eran satisfactorias casi nunca y el intrépido escritor se quedaba con las ganas de acariciar un volumen con su nombre en la portada. Sólo unos pocos atravesaban las tijeras de los editores con cierta solvencia y ellos, los elegidos, eran quienes dejaban perplejo al mundo con sus historias, su prosa y su talento.

Ahora, por contra, pasar por las manos de un editor no es un paso imprescindible para ver tu propio ego saciado hasta límites nunca soñados y, bendita Internet, todo está en la red. Basta con acceder a una web, lulu.com, registrarse, subir un fichero con el texto, maquetarlo y ponerlo a la venta. Si alguien está interesado en la obra, compra el número de ejemplares que quiera y éstos son impresos bajo demanda. Sencillo, rápido y cómodo, a un par de golpes de ratón. Huelga decir que, al prescindir del censor, de la criba profesional de una editorial, los textos son, en la mayoría de las ocasiones, infumables.

A finales de julio, harto de preguntarme ¿por qué no? y no encontrar respuestas convincentes, seleccioné unos cuantos textos inéditos, de esos que consiguen que te sonrojes al mencionarlos siquiera, algún artículo más del weblog para conseguir el límite mínimo de páginas y los subí a la web. El resultado es un libro de tapa dura, titulado No salgas de tres…, de treinta y cinco páginas que resulta difícil de leer porque la letra es diminuta pero que, a cambio, tiene mi nombre en la portada. La parte más chocante del proceso es cuando te compras a tí mismo un ejempla, el primero, para corregirlo y, porqué no, para saciar las ansias de verte en papel.

Desde que recibí el paquete por correo, estoy revisando el texto, corrigiendo errores, faltas de ortografía y palabras muy localizadas (playeros, por ejemplo) y buscando una foto para ilustrar la portada, en vez de usar alguna de las plantillas que ofrecen en la web. Espero tener, en breve, la segunda edición del libro y ponerlo a la venta. Por lo pronto, el proceso ha sido divertido, estimulante y lleno de sorpresas y no descarto repetirlo en un futuro. ¡Harry Potter, tiembla!

libros, no salgas de tres…, publicar, lulu.com, editorial

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