buenafuente

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la culpa fue de berto

La culpa fue de Berto, el de Buenafuente. Yo estaba tan contento con la pegatina protectora de la pantalla del móvil y él, simpático personaje, me hizo llorar una noche viendo su recomendación. ¡Para, para, para! Al final, aguante mientras pude pero ya no era lo mismo. Miraba la pantalla, con su plástico levantado por una esquina, la superior izquierda por más señas y su porquería debajo y sentía el dedo acusador de la tele iluminándome desde el salón.

Al final, ayer por la tarde, en un solemne acto, le arranqué el plástico protector a la pantalla del móvil. Sólo llevaba tres años ahí, cumpliendo su misión. Ahora la pantalla parece nueva pero sé que los rayonazos están ahí, al acecho, espectantes. Habrá que ser cuidadoso.

Por si alguien se perdió ese momento increible de la televisión, lo adjunto:

Berto, cabrón, eres un puto crack.

¡¡perrea, perrea!!

Que Eurovision es un muerto incómodo y caduco lo duda poca gente, máxime cuando han llamado a la gala de selección del representante español como “¡Salvemos Eurovision!”. En los años sesenta, con el país tratando de salir adelante, participar en el gran escaparate europeo de la canción era un caramelo dificil de ignorar pero ahora, en el siglo XXI, el viejo concurso sólo es oportunidad y negocio para los nuevos, para los países del este de Europa, que se afanan por caer bien tanto como lo hacía la España de las suecas y la paella.

Personalmente, creo que habría que felicitar a los creativos del evento por seguir sacando ideas para vender semejante moto, año tras año. Lo último, muy tecnológico por cierto, fue seleccionar a los candidatos mediante un portal de internet donde subían videos y se votaba al más guapo. Todo fue bien, hasta que a alguien se le ocurre presentar el video de un supuesto cantante, con una canción estúpida y bochornosa, darle bombo y platillo en la tele y ver que pasa.

Finalmente, tras muchos intentos de cargarse al infiltrado con ideas muy variopintas, los de la tele han tenido que recular y aceptar que el representante español va a dar que hablar. Rodolfo Chiquilicuatre, con su “Baila el chiki chiki” será quien, por una vez, haga el ridículo en nombre de España en Eurovision, a conciencia. Sin miedos ni ambages, el actor de Buenafuente va a Belgrado a hacer el ridículo. Toda la vida intentando quedar bien, parecer normales y agradables al tacto de los europeos y, por fin, este año envían a uno que sí nos representa. ¡Ya era hora!

Este año, por primera vez, estoy dispuesto a ver la gala hasta que aparezca el susodicho. Para ir abriendo boca, su último éxito:

rodolfo chiquilicuatre, buenafuente, eurovision, eurovision 2008, humor, ridiculo