gimnasio

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parte de guerra

Segundo dia tras el cambio de circuito en el gimnasio. No sé porqué dicen que el deporte es sano y fuente de salud. Apenas si puedo moverme. Los brazos no son míos; no suben más allá de los hombros. Las piernas se niegan a dar pasos mientras el cerebro me envía imagenes de camas, sofas y futones.

Golpear las teclas con las puntas de los dedos duele. Apoyar los brazos en la mesa duele. Estar tirado en el sofa duele. Mañana, me apuesto algo, tendré que usar la nariz para aporrear el teclado torcido del trabajo.

gimnasio, deporte, salud, dolor

la rifa

Los gimnasios están en la lista de lugares en los que los profanos nos sentimos mal, extraños en un mundo ajeno, cálido, brillante por el sudor y con el rancio del esfuerzo físico. También te sientes pequeño, desvalido, ante tanto fortachón bien pagado de sí mismo. Son, en definitiva, un mundillo al que no había querido ingresar, hasta ayer.

Ayer, eme y yo hicimos nuestra entrada triunfal en el gimnasio cercano a nuestra casa, como un par de colegiales en una clase llena de repetidores. Me imagino que, la parte más divertida de trabajar en uno de estos microclimas, es ver entrar a un par de novatos como nosotros. No podía dejar de pensar en aquella escena de Prison Break donde llega un cargamento de “peces” y los más veteranos se los rifan.

Contra todo pronóstico, nuestro primer día de deporte y vida sana no ha tenido excesivos efectos secundarios y ambos hemos podido venir a trabajar hoy.

gimnasio, deporte, vida sana