sofa

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insulso

La semana pasada, tras el viaje relámpago de fin de semana a Asturias, el cansancio se cebó con nosotros y nos paralizó el resto del tiempo. Si a ello le unimos que fue para ambos una mala semana en lo laboral, con mucho lío y marrones volando por todas partes, apenas si nos quedaron fuerzas al final de cada día. Cada tarde, al llegar a casa y comenzar la terapia del sofá, nos dimos cuenta de que los problemas se mitigan pero no desaparecen. Nunca lo hacen. Sólo se esconden entre las sombras hasta el día siguiente. Así pues, éste es uno de esos post insulsos, sin mucho que contar pero que alivia la sensación de tener desatendido el chiringuito y que, sobre todo, permite guardar las formas y ganar algo de tiempo.

Por aquí todo sigue igual, con un poco más de lluvia y menos calor y con el trabajo dando un poco de cancha. No mucho, sólo lo suficiente para hacer bueno aquel viejo dicho de Dios aprieta, pero no ahoga. Todavía.

renegando

Así, renegando y maldiciendo, hemos vuelto de nuestras vacaciones. Casi quince días de sol, playa, familia y amigos, a través de un recorrido por Portugal, Galicia y, finalmente, Asturias.

Poco más se puede añadir, salvo que en seiscientos kilómetros nos encontramos con el doble de la temperatura con la que salimos de Gijón y el alivio que fue volver a ver al sofá, nuestro sofá, estratégicamente situado bajo el aire acondicionado. Lástima que quede tan lejos de la playa de San Lorenzo… En breve, si encuentro tiempo y fuerzas (recordar es tan doloroso en ciertos casos), las fotos y las vivencias.

Hemos vuelto, para bien o para mal.

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