insulso

La semana pasada, tras el viaje relámpago de fin de semana a Asturias, el cansancio se cebó con nosotros y nos paralizó el resto del tiempo. Si a ello le unimos que fue para ambos una mala semana en lo laboral, con mucho lío y marrones volando por todas partes, apenas si nos quedaron fuerzas al final de cada día. Cada tarde, al llegar a casa y comenzar la terapia del sofá, nos dimos cuenta de que los problemas se mitigan pero no desaparecen. Nunca lo hacen. Sólo se esconden entre las sombras hasta el día siguiente. Así pues, éste es uno de esos post insulsos, sin mucho que contar pero que alivia la sensación de tener desatendido el chiringuito y que, sobre todo, permite guardar las formas y ganar algo de tiempo.

Por aquí todo sigue igual, con un poco más de lluvia y menos calor y con el trabajo dando un poco de cancha. No mucho, sólo lo suficiente para hacer bueno aquel viejo dicho de Dios aprieta, pero no ahoga. Todavía.

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