ocho años

Han pasado ya ocho años desde aquella primera entrada y todavía no termino de creer que, a pesar de todo, siga escribiendo aquí (los ritmos son un problema, lo sé) y, lo mejor es que no tengo intención de parar.

En este tiempo, 8 años, 96 meses y más de 1500 entradas he cambiado bastante y, si hecho la mirada atrás y leo algunos de los primeros textos me da la impresión de que el tipo que escribía aquello ya no existe, que lo emborraché y lo tiré en alguna cuneta de camino al presente. Mi madre siempre lo dice: de pequeño no tenías esa mala leche. Y, siendo como es ella, será una verdad irrefutable, aunque yo siempre me recuerde así, con esta máscara ajada y abollada de tanto pelear.

He crecido, madurado, aprendido, llorado, perdido y disfrutado mucho en este tiempo, lo reconozco. Y la mayoría de las veces están reflejadas, de una u otra forma, en las entradas del blog: al principio empleando la forma más directa posible; al final, contando sucesos como simples anécdotas. Supongo que con los golpes he aprendido a esconder mis cartas.

Continuará…

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8 ideas sobre “ocho años”

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