problemas

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desde el fondo del pozo

Bienaventurados los que están en el fondo del pozo porque de ahí en adelante sólo cabe ir mejorando.

Bienaventurados — Joan Manuel Serrat.

Estas últimas vacaciones han confirmado algo que ya sabía pero que había olvidado: mi familia es un clan, un bloque compacto que dejaría a los Corleone boquiabiertos. Puede que la piel de uno se resquebraje con las hostias pero, la de veinte que se turnan para encajar los golpes es más resistente. El nuevo año empezó mal, las cosas como son pero, siempre se puede mirar un poco más allá de lo que abarca la vista y esperar que sólo sea un tropezón. Porque, al final, será un traspiés, un recuerdo amargo del día que recibimos nuestra ración de golpes, con gusto.

las fisuras de malum

malum tiene fisuras en la carcasa. Parece una tontería, un simple signo de desgaste y uso pero no es así. Los Macbook de Apple, en muchas ocasiones, presentan pequeñas fisuras y cortes en la carcasa de plástico que no tienen nada que ver con el mal uso que el propietario pueda haberle infringido y que, como le pasó a malum, simplemente salen de un día para otro. Me imagino que el plástico aguanta hasta un punto y luego, sin más, se raja.

En este caso, además, se da la circunstancia que sabía del problema desde el primer día (mil gracias, v3rg1l) y había puesto todo de mi parte para prevenirlo. Sigue, todavía, con el fieltro que protege la pantalla; nunca se ha cerrado fuerte la tapa; cuando viaja lo hace entre algodones y, procuro no someterlo a ningún tipo de presión. Una verdadera paranoia que, por los resultados obtenidos, no estoy seguro de que me haya compensado. La fisura no está donde siempre y en el servicio técnico están estudiando si es provocada o accidental, en cuyo caso, la cubre la garantía.

Es la primera vez que llevo un ordenador al servicio técnico para un tema de esta índole. Hasta ahora no había problema en un ordenador al que no me enfrentase personalmente, destornillador en mano y sin ningún miedo. Pero malum es diferente, es más especial que una caja de mikado la mañana de reyes y, además, con lo que cuesta un juguete de éstos, ni me planteo sacar el destornillador. La garantía debe cubrir cualquier problema de este tipo.

Y así estamos, recurriendo a coyote para todo lo demás, con la clara desventaja de que tiene la pantalla fláccida (suena muy mal pero es muy cierto), pesa casi cinco kilos y no queda ni la mitad de bonito cuando lo utiliza eme desde el sofá.

Actualización (19:56, 16/04/2009: estoy en el Jazz Bar, de Mérida, tras haber recogido el ordenador del servicio técnico con la carcasa inferior y el teclado nuevos. Sin cargo y nuevos, como tiene que ser…

adicto

Desde ayer por la tarde no puedo acceder a gmail. Para alguien adicto al correo electrónico como yo, alguien que tiene que comprobarlo cada poco, estas doce horas están siendo un martirio. Vale que utilizo la versión americana para poder tener todas las tonterías nuevas (es decir, las que fallan), que le he cambiado un poco la cara y que apenas si se reconoce pero, en serio, necesito comprobar mi correo.

Antes, hace unos años, mi adicción era más seria y los acceso al servidor de correo eran cada cinco minutos como mucho pero, ahora que soy un hombre nuevo, puedo aguantar sin comprobar el correo un par de horas. ¡Un par de horas, no doce!

PD acabo de acceder con otra cuenta de correo, una extraoficial para las comprobaciones de seguridad como esta. Sea lo que sea, está en mi perfil. Esto tiene muy mala pinta…

Actualización: al final, tras veinte horas sin correo electrónico (el resto de servicios de google funcionaban de perlas), la razón de mis desvelos volvió. Y eso que había visto en los grupos de noticias que gmail que restaurarían el servicio a las 18:00 del 16 de octubre… ¡hora del Pacífico! Al final, todos contentos y yo con unos cuantos parches antiestrés.

insulso

La semana pasada, tras el viaje relámpago de fin de semana a Asturias, el cansancio se cebó con nosotros y nos paralizó el resto del tiempo. Si a ello le unimos que fue para ambos una mala semana en lo laboral, con mucho lío y marrones volando por todas partes, apenas si nos quedaron fuerzas al final de cada día. Cada tarde, al llegar a casa y comenzar la terapia del sofá, nos dimos cuenta de que los problemas se mitigan pero no desaparecen. Nunca lo hacen. Sólo se esconden entre las sombras hasta el día siguiente. Así pues, éste es uno de esos post insulsos, sin mucho que contar pero que alivia la sensación de tener desatendido el chiringuito y que, sobre todo, permite guardar las formas y ganar algo de tiempo.

Por aquí todo sigue igual, con un poco más de lluvia y menos calor y con el trabajo dando un poco de cancha. No mucho, sólo lo suficiente para hacer bueno aquel viejo dicho de Dios aprieta, pero no ahoga. Todavía.

ni te embarques

Debía haberlo intuido. Los martes (su nombre deriva del dios romano de la guerra) que caen en trece (el eterno número de la mala suerte), no son buenos días para hacer cambios ni tratar de solucionar problemas.

Ayer, que además coincidió con uno de mis días tontos (otro más), me empeñé en dejar funcionando las categorías de este blog, instalando la última versión de Wordpress, borrando la base de datos y restaurando toda la información desde tres copias de seguridad diferentes. Al menos, todas las soluciones que he leído sobre este tema requieren tan drásticas acciones.

El refranero dice que éxito es cosa de valientes, pero lo que dice del día de Marte y el número de la mala suerte se queda corto. Hasta cuatro veces creé desde cero todo el chiringuito virtual, restauré copias de seguridad y pulsé F5 para ver si esa vez, por fin, sonaba la flauta y hasta cuatro veces tuve que recular al ver que no funcionaba. Como colofón, pude volver a dejarlo todo como estaba, es decir, sin categorías, de casualidad.

El éxito, dicen, es cosa de valientes, siempre y cuando no traten de llevar a cabo su empresa en martes y trece.

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problemas con la configuración del teclado en debian sid

No sé si sólo atañe a Sid o también involucra a más ramas de Debian GNU/Linux, pero llevo casi un mes teniendo problemas con la configuración del teclado. Hasta ayer que, tras pasar tres semanas sin tildes, haciendo un uso intensivo del corrector ortográfico del firefox y el thunderbird, se me hincharon las narices y decidí que lo suyo, ya metido en harina, era borrar todos los ficheros de configuración de Gnome y, ¡oh sorpresa!, las tildes volvieron. Fue el día más féliz en semanas.

Hoy, tras iniciar sesión en 2014_n1mhorg!, me encontré con que, no sólo no tenía tildes, sino que mi adoraba eñe había volado y con que la configuración del teclado estaba en inglés puro. Siete pasos atrás por cada paso hacia adelante.

Por casuallidad me encontré con éste mensaje en la lista de bichos de debian, lo que me llevó a pensar que, a lo mejor, no era el único con problemas de este tipo. Buceando un poco más en el Sistema de seguimiento de fallos de Debian me topé con este mensaje y con éste otro donde explican, en una sóla línea, que hay que cargarse el paquete xserver-xorg-input-evdev.

Eso y un reinicio de sesión, me han devuelto la sonrisa.

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