un día para no celebrar

Hoy se celebra el Dia Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer y, sinceramente, dudo mucho que sirva de algo. Para empezar, soy de la opinión de que los días así, los señalados por organismos oficiales a despertar las consciencias de la gente, no deberían existir. Sirven para poco más que para ocupar unas cuantas páginas en los periódicos, que no en todos y mucho menos en portada. Casi sesenta mujeres muertas en lo que va de año no son noticia y dudo mucho que lo sean más allá de las cuarenta y ocho horas iniciales, dos días que no resiste ningún muerto para pasar a la posteridad y convertirse en pasado.

No hay recetas mágicas para atajar esta lacra, anclada en algún lugar del subconsciente de muchos seguidores del amor mal comprendido y pésimamente interpretado, del o conmigo o muerta, del puñetazo y el arrepentimiento. No hay excusas, tampoco, para no dejar de intentar atajar a esta banda de matones con todos los medios que se pueda y tratar de poner la estadística del lado racional. Porque, por mucho que se desee, hay cosas que no cambian sino es mediante la educación y el respeto pero, lamentablemente, eso sólo funciona con las generaciones futuras y el presente no deja de tener visos de pesadilla.

No puedo dejar de recomendar una imagen que esta mañana me terminó de arrancar de los brazos de Morfeo, a golpe de SMS. Para un día como hoy, Dabo rescató una foto que hizo para un concurso sobre el tema Violencia de género y que a mí, sinceramente, me ha trastornado. Se puede ver en DaboBlog. Y, de postre, un relato que escribí en febrero, cuando sesenta víctimas parecían imposibles de alcanzar.

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