xxvii

No le gusta recordarlo y creo que le da rabia hacerse mayor ahora precisamente, cuando todo lo que sucede alrrededor comienza a tomar forma, pero no hay forma de escaparse al tiempo. Ha puesto el móvil en silencio para que en el banco no se den cuenta de que hoy cumple años, con tanto mensaje y a fuerza de repetir las mismas frases de agradecimiento y las risas con cada llamada.

Yo, por si las moscas, ya le he tirado de las orejas xxvii veces, y le he dado su beso de cumpleaños, porque ese es uno de los privilegios de vivir juntos… si no estás tan petardo por la mañana como para no acordarte.

¡Felicidades, eme!

PD. También mi primo pequeño, ese que me saca dos cabezas de alto, el rubio de los ojos azules y el pelo de pincho, cumple años, veintidos (veinticinco) por más señas. ¡Quien los pillara! ¡Felicidades, primo!

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