El sueño del mono loco Saliva, cinismo, locura, deseo…

bricolaje: suspendiendo la cajcom

En casa tenemos todo lo relacionado con internet metido en una caja y la llamamos La Caja de Comunicaciones (aka cajcom). Los motivos para meter un router, un par (o tres) de raspberry pis, una base de enchufes, un switch y un mini pc zotac son que no los tenemos encima de las mesas, que están todos en el mismo sitio y es más fácil parchear el switch con el router y con los servidores (sip, son toodos servidores) y, sobre todo, que así hay menos ruidos de estos chismes, aunque todos están pensados para consumir poco y hacer el mínimo ruido. Además, entran dos cables (alimentación y fibra) y salen 4 RJ45 para los ordenadores y nos evitamos el tener más cables por el suelo y las mesas. Soy enemigo acérrimo de los cables desperdigados.

Hasta hace unas horas, la cajcom estaba en el suelo, bajo una mesa y era el lugar favorito del gato en todo el despacho, a pesar de que esa estufa con patas y pelo tiene una caja con un cojín y una silla para el sólo. Ver al gato dirigirse a la caja era la antesala de una pelea con él para que no se echase sobre la tapa y calentase aún más todo lo que hay dentro. Supongo que le gustará dormir con la barriga caliente pero, para la electrónica que hay dentro de la caja, bastante duro es pasar un verano tras otro en Sevilla sin que se les fundan los circuitos.

Hace unas semanas, mientras limpiaba el despacho moviendo todo lo que está en el suelo para poder quitar el polvo y fregar, decidí que iba a suspender al caja atornillando la tapa a la mesa que tiene encima. La tapa tiene un par de cierres que deberían poder sujetarla sin muchos problemas y el gato, bueno, el gato tendría que odiarme un poco más por eso. Hoy, por puro aburrimiento, decidí que era el momento de hacer la ñapa.

Pensando en la tapa decidí ampliar la superficie que carga con todo el peso para que raje y se abra y pensé en ponerle unas arandelas a los seis tornillos que la anclarán a la mesa. Como no estaba muy convencido me puse a buscar algún material (plástico, madera, metal…) que pudiese reemplazar a las aranderas y ofrecer aún más superficie con la que soportar el peso y resulta que tengo una caja con más de cien disquetes que, algún día, comprobaré si tienen algo útil y me desharé de ellos. Y se me encendió la bombilla… Decidí utilizar 6 disquetes, que son mucho mayores que las arandelas y soportarán más peso y elegí para la tarea a los cuatro de la renta del 97, el mítico programa padre, y dos más de drivers de tarjetas de red (¡NetWare!). Por cierto, papá, en el último de los disquetes de la renta creo que está el backup de con tu declaración de entonces.

El resto fue relativamente fácil, identifiqué los lugares donde irían los tornillos para que soportasen lo mejor posible el peso, calenté un tornillo (es una caja de plástico de los chinos, se raja con mirarla) e hice los agujeros, atravesándolos por ambos sentidos para que el calor derritiese y “soldase” el plástico. Luego le puse cinta americana por ambos lados para que contenga algo, un poco, las rajas y atravesé los disquetes con un tornillo, a modo de arandela y los atornillé a la tapa. Como dice el tipo de Bricomanía, presenté la tapa en la parte inferior de la mesa y atornillé, otra vez y en una posición dolorosa, hasta dejar la tapa fija pero con los cierres libres, levanté la cajcom y cerré la tapa conteniendo el aliento.

Y ahí está, suspendida y sin haberse caído aún. Estoy por hacer una porra sobre el tiempo que tardará en caerse y otra sobre lo que se romperá en la caída.

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