el premio

Desde hace un tiempo, unos meses, me entretiene mucho pasar por la papelera del correo, ese lugar donde termina el SPAM que algún ruso tiene a bien enviarme. Haciendo recuento del último mes, creo que son trescientas las tarjetas y cuentas del BBVA en las que han cambiado la contraseña, mil y pico cajas de vi4gra realmente baratas y alguna que otra viuda de un honesto político sudanés que quiere que le ayude con unas finanzas. Mentiras, en su mayoría, que de puro repetitivas e, incluso, inocentes ya no resultan creíbles. No soy un tipo con tanta suerte como para que me surjan estas gangas.

Pero esta mañana había un correo en la etiqueta de spam con el que me he reído un buen rato. Por la cantidad desmesurada del premio, medio millón de dólares yankis que, según ellos, me había tocado en un sorteo perfectamente legal (¿cómo iba a ser sino?). Pero lo más hilarante ha sido la empresa que otorga el premio: Microsoft.

premio

Seguro que, buscando a algún cliente agradecido y puntual en los pagos, me han encontrado a mí. Con lo bien que hablo de sus productos y sus sistemas operativos. Seguro. Y la tierra es plana y termina un poco más allá de Finisterre.

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