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1 GB – o cómo cambiar la memoria RAM en un Toshiba Satellite S2450-S203

Durante el fin de semana pasado, aproveché que en Gijón el precio de la memoria RAM está considerablemente más barata (unos 15 euros el gigabyte) y le dí más potencia al portátil. En total, coyote ahora cuenta con 1 GB de memoria RAM, porque ninguno de los bloques de 256 MB quiere funcionar en amor y compaña con el nuevo.

Hace cuatro años, cuando lo compré, los 512 MB eran más que suficientes para ejecutar todo tipo de programas pero, desde hace algo más de un año, los entornos de escritorio (Gnome o KDE, entre otros) y en especial Gnome, que es el que yo utilizo y conozco, han comenzado una escalada en el uso de los recursos que me parece insostenible. De hecho, más o menos en esas fechas, comenzaron a despegar ciertos escritorios gráficos más livianos que, aunque incorporan menos funcionalidades y programas, consumen menos recursos.

Al principio me parecía normal, más evolución, más carga en el sistema, más facilidades pero, últimamente me da por pensar que, a lo mejor, volver a WindowManager o cambiar a Xfce no sería una idea tan descabellada. El uso intensivo de los recursos del equipo no justifica ciertos colapsos y tiempos de ejecución. Voy a darle un par de vueltas más, mientras actualizo el equipo e instalo Xfce, sólo por probar…

Por cierto y para prevenir ataques de destonillador innecesario, en el caso de querer cambiar la memoria RAM en un Toshiba Satellite S2450-S203 (un nombre raro para ser de la familia de los coyotes :)), ésta está situada bajo el teclado y se accede a ella quitando el embellecedor de plástico que tiene los botones de encendido y accesos rápidos. Bajo ésta chapa de plástico, hay que quitar el tornillo que sujeta el teclado a una placa de circuitos y los dos tornillos situados en los extremos del teclado. Se retira éste y listo, se cambia la memoria.

recetario de cocina

Hay pocas cosas más productivas que hacer limpieza de revistas viejas de informática (léase linux) por un par de motivos. El primero es que puedes ver cómo han ido evolucionado los programas y el hardware, ver que ha cambiado en las interfaces, recordar viejos botones y comparar usabilidades, que está muy de moda. La segunda de las razones es que siempre te reencuentras con ideas y proyectos que querías hacer, pruebas que siempre inicias a las doce y media de la noche y que consiguen llevarse unas horas de sueño por delante.

La prueba rescatada de ayer ha sido el recetario electrónico, es decir, una idea que tenía hace ya tiempo pero que, como uno no es un buen programador, terminó cayendo en saco roto. Ayer, decía, en las páginas dedicadas a nuevos proyectos de una revista del 2003 hablaban de krecipes, un programa basado en KDE para gestionar recetas como si de un libro se tratase y, buscando, buscando, apareció el equivalente para Gnome, el gestor de escritorio que utilizo. El programa se llama grecipe (gourmet recipe) y hace exactamente lo mismo que el primero.

Así que, finalmente, instalé el gourmet y me dediqué un rato a trastear, a dar vueltas y resulta francamente interesante. Además de añadir recetas, permite buscar por ingredientes, puntuar las recetas, gestionar una lista de la compra donde son añadidos los ingredientes necesarios para realizar las recetas, importar ficheros de recetas ajenos y un largo etcétera. También quiero comprobar si se pueden importar recetas, o más bien cómo, de un par de portales de cocina que figuran en la web del proyecto. De momento, ya tengo juguete nuevo.

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