sueños

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a vueltas con diegomc.org

Últimamente he estado mirando temas para WordPress que actúen de landing pages, de esas páginas únicas, molonas y sin fin desde donde te venden todo tipo de cosas y, por el medio y sin saber muy bien porqué, he terminado cambiando otra vez diegomc.org.

No es la primera vez que me lio la manta a la cabeza y en unas horas le cambio hasta la matrícula y esa web, el portfolio, tiene la mala suerte de estar siempre ahí, esperando por un poco de acción :).

Como todo buen anuncio de teletienda, no podían faltar las fotos del antes y el después:

no nos despertamos

The Handmaid's Tale
The Handmaid’s Tale

Ahora estoy despierta y veo el mundo. Antes estaba dormida. Así es cómo dejamos que pasase. Cuando ametrallaron el Congreso, no nos despertamos. Cuando culparon a los terroristas y suspendieron la Constitución, tampoco nos despertamos. Dijeron que sería algo temporal.

Nada cambia al instante. Si estuvieras en una bañera calentándose lentamente, morirías hervida sin darte cuenta.

The Handmaid’s Tail S01E03

Esta portentosa serie debería hacernos pensar. Pensar en cómo nos hacen comulgar con ruedas de molino, como nos vamos amoldando poco a poco, sin notarlo, a situaciones que hace pocos años calificábamos de imposibles. Sólo necesitan una excusa, alguien a quien culpar y sobre quien desviar las miradas y, bajo ese amparo, desviando el foco, hacen y deshacen a voluntad.

El cuento de la criada tiene algo que no tenía 1984: familiaridad. El mundo gris y manso de la novela de Orwell era una fantasía porque los televisores no ven, sólo hablan. En la distopía de la criada es fácil entender que se indignen cuando quitan derechos a la mitad de la población y también que nadie haga nada. Nos retrata mucho mejor y es fácil reconocerse, saber que actuarías igual por cobardía, por miedo o porque estás con los medran. En ese aspecto es más cruda, más cercana y real que la novela de George Orwell.

Y es aterrador.

me debo estar ablandando

Un año y medio después de hacerme un autoretrato a las dos de la mañana, tengo una nueva foto para los perfiles en redes sociales, github y un par de sitios más. A diferencia de la última, de la que alguien dijo que parecía la foto policial del típico vecino tranquilo y normal que un día extermina a medio vecindario, ésta nueva es en color, desde otra perspectiva y ¡sonriendo! Mierda, me debo estar ablandando… ????

Hacía tiempo que me rondaba la idea de cambiar de foto porque, siendo sinceros, en la anterior parezco una copia barbuda del señor Burns con los hombros hacia delante. Además, la barba duró poco tiempo después de hacer aquella imagen y el blanco y negro me daba un aspecto siniestro. Motivos para cambiar no faltaban, la verdad.

El making off de esta imagen fue incluso más sencillo. Una camisa, unas escaleras y un día de sol (de esos que no abundan aquí abajo ????) y mi archiconocido movimiento antipapada, poniendo ojitos. Y luego, en procesado, unas sombras, un poco de contraste y alguna sombra menos y… ¡voila!

fotografía — the look

Hugo
Hugo

Anoche, a las doce y pico de la noche, cuando parecía que tenía un subidón de azúcar y que nunca jamás se iba a dormir, empuñé la Canon para hacer unas pocas fotos, docena y media y llevarme regalos como este. Al final sólo hicieron falta unos minutos más para que le venciera el sueño pero parecieron horas.

Tengo que aprender a posar como él :D.

del Guadiana al Guadalquivir

Mi paso por el paro ha durado seis meses y medio y, por supuesto, no ha concluído gracias al SEXPE. Ahora tengo ante mi una nueva etapa, a caballo entre Mérida y Sevilla, relacionada con otra distribución linux. Se podría decir que voy del Guadiana al Guadalquivir y de seslinex a guadalinex. Un ex compañero de trabajo me dio dos semanas para dejarme embrujar por el acento andaluz y el «quillo» y el «mi arma». Es un optimista porque en trece años en Extremadura aún tengo que esforzarme para decir «acho»…

Para alguien a quien le gusta la mar, la nieve y la lluvia, creo que estoy demasiado al sur en la vía de la plata. A este paso termino mojándome los tobillos en el Atlántico.