fotografía — la boda de Eva y Lolo

Que en pleno mes de agosto y viviendo en la provincia de Badajoz te digan que tienes uno de esos eventos ineludibles donde hay que lucir traje, corbata y calcetines te deja, literalmente, seco. Y cuando me dijeron que se trataba de la boda de mis cuñados de Getafe y me preguntaron si me importaría llevar la cámara de fotos, la respuesta fue obvia: ¡la iba a llevar de todas formas!

Calores aparte, tuve la oportunidad de acompañar a los recién desposados a la sesión de fotos y aprender unas cuantas cosas de un fotógrafo profesional y, ya que estaba, sacar provecho de la localización y los modelos.

La mejor parte de no tener que hacer las fotos oficiales es, sin duda, la posibilidad de capturar la intrahistoria de la boda, desde el interior de la familia de uno de los novios. En su día, en la boda del hermanín, lo llamé «las fotos de la antiboda» y te permite recoger momentos previos, cuando no hay fotógrafos cerca, gestos cotidianos vestidos de gala y momentos de humor y relax que, normalmente ese día no tienes.

Si, además, el antifotógrafo se dedica a decir chorradas y pedir tonterías, pasan cosas como esta, donde Lolo emula al chico Martini, haciendo poco caso al sufrido fotógrafo.

momento martini

O, mi favorita del día, que explica, en una imagen, cómo transportar un vestido de novia con estilo e imitando a Marilyn Monroe.

jugando con el vestido

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