carta

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svetlana y la globalización

Me llamo Svetlana!
Mi de Rusia. A mi de 30 anos. Quiero explicarte, donde he tomado tu direccon. Mi amiga ha conocido el hombre con la ayuda de un sitio. Aquello el hombre ha dicho que hay un hombre que quiere conocera tambien la mujer rusa y ha dado a mi amiga tu direccion del e-mail. Pero aquello el hombre, que ha dado tu direccion del e-mail pedia que diga nunca su nombre, como llaman y donde el vive. Por eso no dire a tu el nombre de esto del hombre. No se habia esto la verdad o no, puedes ser no sabes esto el hombre. Pero ahora escribimos uno a otro y este principal. Queria conocera siempre con extranjero por el hombre, porque fui desenganado por los hombres rusos.

Revisar los correos que terminan en el filtro anti-spam del correo tiene sus cosas buenas. Esta mañana, dormido y con telarañas en el cerebro, estaba a la busca y captura de falsos positivos cuando me encontré con un correo en forma de fábula rusa con nombre impronunciable.

En él, una chica llamada Svetlana, cuenta cómo me ha encontrado en esta maraña llamada Internet y habla sobre lo buena e inocente que es y las ganas que tiene de encontrar a su Miguel Strogoff particular. También adjunta una foto suya, en teoría, en la que una chica guapa, rubia y de ojos azules que luce un bonito gorro ruso de piel blanca, sonríe a cámara.

Si la tuviera delante le diría que tanto esfuerzo ha valido la pena, que al enviarme dos docenas de emails con diferentes nombres y la misma foto se ha ganado un lugar en mi servidor de correo y que, finalmente, ha conseguido llamar mi atención. Porque soy un tipo duro que no hace aprecio de estas cosas pero, tanta insistencia y constancia me han hecho cambiar de idea. Ahora mismo voy a responder a Svet (ya hay confianza) y le voy a adjuntar una foto mía en la que salgo especialmente favorecido y que me hicieron un día, estando tranquilamente en casa.

Por cierto Svet, muy mal debe estar la cosa por la madre Rusia porque, un par de correos más abajo, Marina me escribe desde Kiev y me jura amor eterno. Por la foto que adjunta, debéis ser hermanas o primas porque el gorro que lleva es el mismo que el tuyo.

relato: carta de desamor

Presentado en el primer concurso del Taller de las palabras: cartas de desamor.

Carta de desamor

Mi amor, se acabó. Porque mi amor se acabó, sin comas. Lo he intentado todo y tú también, en un absurdo ejercicio de equilibrismo masoquista. Nos escudamos en las buenas acciones, tratando de no herir al otro, pero no dejamos de infringirnos daños, más dolorosos y crueles que el abandono y la indiferencia que tanto tememos y rehuimos. Afortunadamente, aún nos queda el respeto justo para no hacernos sangre, para no pelear por cada posesión, por cada recuerdo. La peor parte de las peleas, amor mío, comienza cuando uno de los contendientes le echa en cara al otro sus flaquezas. Nosotros, todavía, no hemos alcanzado tanta miseria, la necesaria para dejarnos cegar por las posesiones, por la parte tangible de una relación.

Nos hemos querido con ansia, con ganas, hasta saciarnos y, quizá por eso, nos conocemos tanto y nos respetamos. Somos como viejos amantes que contemplan, atónitos y tristes, los últimos rescoldos de la pasión que compartían. Y no sabemos cómo ha sucedido. Hemos puesto tanto espacio entre nosotros que hace meses que, al tocarte, mi cerebro me recuerda el tacto del cuero frío, en vez de tu cálida piel. El recuerdo más vívido que tengo de tus labios lo atesoro junto a una de mis orejas desde hace más de un año y, mi amor, es demasiado tiempo para recordar cómo duelen tus besos.

Pensarás que deliro pero creo que no es tarde y que podemos curar nuestras heridas, pero en otras manos, en las manos de alguien diferente de quien las provocó. Yo, unilateralmente, parto a buscar esas manos desde ahora mismo. Los boleros no mienten, mi amor, y lo nuestro no tiene salida. Por eso abandono y doy por finalizado el contrato que nos unía. Ahora sólo es papel mojado.