tino pertierra

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presentación del libro «Cuentos y reencuentros»

Mañana, viernes 29 de mayo, se presentará en el Club de Prensa Asturiana, el libro «Cuentos y reencuentros», en el que participé con un relato. Se trata del primer libro (y único hasta la fecha) que hemos hecho entre los miembros de El Taller de las Palabras. El evento, que estará presentado por el director del taller, comenzará a las 19 horas y yo, que todavía tengo el jet monopropulsado en el taller, con la revisión de los diez mil kilómetros, no podré llegar a tiempo. Aún y así, mucha mierda a mis compañeros, los que van a estar en el escenario y los demás, asistan o no y un consejo: llevad un par de rotuladores de colores para firmar libros. 😉

+ info: nota oficial del Club de Prensa.

soy un autor publicado

Al final, tras varios meses de gestación, hemos publicado un libro en el taller. Parece una tontería, máxime cuando lo único que he hecho ha sido aportar un relato, el más elaborado y costoso hasta la fecha, titulado Decrepitud, pero reconozco que me hace ilusión. El director del taller, Tino Pertierra, lleva meses corrigiendo y preparando el libro para su publicación. No ha dado muchos detalles pero, intuyo, no debe ser un proceso ni muy rápido ni muy limpio. Finalmente, ha sido Editorial Laria quien nos ha “convertido en papel”.

El libro se titula “Cuentos y reencuentros” y, según me comentan, ya está en algunas librerías del Principado. En cuanto suba de nuevo, una de las primeras cosas que haré será sacarme fotos en alguna de éstas librerías. Y sí, lo hago por mi ego… ¿algún problema? 🙂

Por último, un mensaje para Mamá: estate tranquila, que tu ejemplar ya está reservado.

mi madre es famosa

Y no, no es amor de hijo, es una verdad como un templo. Mi madre es famosa, además de por ser la comentarista más activa de este blog, porque aparece hoy en el periódico, en una apasionante entrevista que le hicieron a su hijo mayor, con motivo de la publicación de la web del taller de las palabras. Sí, suena un poco enrevesado, pero es sencillo de entender.

Creo que a estas alturas de la película, casi nadie ignora que hace casi un año me apunté a un taller de escritura por intenet, el Taller de las Palabras y que este verano, terminé montando una web para una revista que se hizo en dicho taller. Pues bien, el director del taller, un señor breve y serio llamado Tino Pertierra, ha decidido que los que participamos en el proyecto nos merecemos una pequeña reseña en el suplemento cultural del periódico y, tras un par de correos electrónicos y el consabido pase por las tijeras del editor, mi primera aparición en un medio escrito se reduce a tres párrafos. Disfrútenlos, que esta ronda corre por mi cuenta.

El taller de las palabras de la edición digital de LA NUEVA ESPAÑA se aproxima a los dos años de vida con una buena nueva: el nacimiento de una revista digital en la que se recogen muchos de los textos escritos en los últimos meses por los participantes, así como las entrevistas que éstos han hecho a escritores de reconocida valía. La publicación on line puede encontrarse en la dirección www.eltallerdelaspalabras.net y ha sido posible gracias al trabajo intenso y entusiasta de uno de los talleristas, Diego Martínez Castañeda, quien explica: «Se me encargó, por parte del coordinador del taller, la recopilación de los textos de mis compañeros y la creación de una web sencilla para albergarlos y, un par de correos electrónicos después, ya habíamos cambiado de diseño, de concepto. Algunas semanas después, cuando el desarrollo estaba a medio camino e, incluso, había comenzado a incorporar los textos, tuve el serio inconveniente de tratar de explicar a mi madre cómo acceder a la web, así que terminé comprando un dominio muy fácil y descriptivo que facilitase el acceso de terceras personas. Lo que inicialmente iba a ser un juguete en manos de los pobladores del taller, ya tenía su hueco en la red de redes».

¿Qué se puede encontrar el lector? «El acceso a la web es mediante el dominio eltallerdelaspalabras.net y en la portada nos vamos a encontrar con todo lo relacionado con el último número publicado, el correspondiente a agosto-septiembre de 2008. Desde la primera página se puede acceder a un índice con todos los números, relatos y entrevistas o, por el contrario, navegar a través de la portada, en donde se alternan fotos, fragmentos de relatos y textos completos. Un lector se puede encontrar en la web con dos tipos de obras: los relatos creados ex profeso para este proyecto, a partir de una frase o lema dados por el director del taller, y las entrevistas realizadas a varios autores de renombre que se sometieron a una entrevista conjunta por parte de los miembros de la comunidad».

¿Y quién es usted? «Me escondo detrás del apodo n1mh, aunque mi nombre es más común: Diego Martínez Castañeda. Nací en Gijón hace treinta y dos años, aunque ahora me encuentro viviendo unos kilómetros más al Sur; en concreto, en Mérida. Como lector apasionado que soy, supongo que sólo era cuestión de tiempo que terminase apuntándome a un taller para aprender las técnicas de escritura, pero no contaba con terminar creando una web como ésta, fruto de la participación, la imaginación y el esfuerzo de un colectivo tan bien avenido».

El artículo es más extenso pero la parte más interesantes de la entrevista sólo abarca los tres últimos párrafos de este artículo de La Nueva España.

relato: carta de desamor

Presentado en el primer concurso del Taller de las palabras: cartas de desamor.

Carta de desamor

Mi amor, se acabó. Porque mi amor se acabó, sin comas. Lo he intentado todo y tú también, en un absurdo ejercicio de equilibrismo masoquista. Nos escudamos en las buenas acciones, tratando de no herir al otro, pero no dejamos de infringirnos daños, más dolorosos y crueles que el abandono y la indiferencia que tanto tememos y rehuimos. Afortunadamente, aún nos queda el respeto justo para no hacernos sangre, para no pelear por cada posesión, por cada recuerdo. La peor parte de las peleas, amor mío, comienza cuando uno de los contendientes le echa en cara al otro sus flaquezas. Nosotros, todavía, no hemos alcanzado tanta miseria, la necesaria para dejarnos cegar por las posesiones, por la parte tangible de una relación.

Nos hemos querido con ansia, con ganas, hasta saciarnos y, quizá por eso, nos conocemos tanto y nos respetamos. Somos como viejos amantes que contemplan, atónitos y tristes, los últimos rescoldos de la pasión que compartían. Y no sabemos cómo ha sucedido. Hemos puesto tanto espacio entre nosotros que hace meses que, al tocarte, mi cerebro me recuerda el tacto del cuero frío, en vez de tu cálida piel. El recuerdo más vívido que tengo de tus labios lo atesoro junto a una de mis orejas desde hace más de un año y, mi amor, es demasiado tiempo para recordar cómo duelen tus besos.

Pensarás que deliro pero creo que no es tarde y que podemos curar nuestras heridas, pero en otras manos, en las manos de alguien diferente de quien las provocó. Yo, unilateralmente, parto a buscar esas manos desde ahora mismo. Los boleros no mienten, mi amor, y lo nuestro no tiene salida. Por eso abandono y doy por finalizado el contrato que nos unía. Ahora sólo es papel mojado.

palabras más, palabras menos

Desde hace poco más de semana y media soy uno de los ciento sesenta personajes que están apuntados al Taller de las palabras, un taller de escritura o escritores que lleva a cabo Tino Pertierra en los foros de La Nueva España. En definitiva, se trata de que un señor nos pone ejercicios semanales, para que un montón de pirados tengan una excusa para no dejar de juntar palabras.

Nunca me había planteado inscribirme en un taller de esta guisa pero, tengo que admitir que, a pesar de empezar con reticencias, estoy disfrutando de la experiencia. Hasta ahora, el camino había sido autodidacta, trataba de aprender mediante libros, ensayos y un montón de textos en los que, con algo de suerte, conseguías enterarte del contenido del índice. Aquí, al menos, ya me han dado dos palabras a cambio del primer ejercicio obligatorio que tuve que entregar: sólido y concienzudo. Quizá algún día sepa qué significa :D.