maxi rodriguez

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arrullar les palabres

-Hola, buenes, venía a descambiar esto.
-¡Un libro electrónico, guau!
-Sí, yo tamién toi que muerdo. Los reyes del mi fiu, ¿oíste?
-¿Algún defecto, avería??
-El olor.
-¿Perdón?
-Mire, mire. ¿Qué y-parez?
-No huele a nada.
-¡Ahí, chaval! Esi ye el tema.
-¿Cómo dice?
-¿Conoces el placer de oler el papel, cuco?
-Bueno?
-¿Sabes lo que ye pasar la nariz por cada página?
-Verá. Yo es que con los libros soy más de leer que de esnifar.
-¿Y la textura?
-¿Qué?
-Acariciar la tapa y que se te ponga dura?
-Oiga?
-?Arrullar les palabres con un lapicín, palpar los dibujinos?
-Ya.
-?Marcar donde vas, releer impaciente mientras que lu sujetas y das vuelta a la página y la manoseas por detrás y…
-¡Tranqui ho!
-Perdona, chato, ye que me enciendo.

La máquina de leer, de Maxi Rodríguez. (es un enlace de facebook y es posible que sólo esté activo iniciando sesión)

para que no sea otro día más…

–Oye, vida, toy pensando que pa Semana Santa…¿Un dia cualquiera? – Parando en Villalpando – Maxi Rodriguez
–¿Qué?
–No sé, apetecíame que me llevaras a un sitiu en el que no tuve nunca.
–¿Qué te paez, la cocina?
–¿Qué ho?
–Coime, ¡la cocina!
–¿Cómo ye ho?
–Eso que tá ahí al fondo, a la izquierda.
–No te sigo, fía.
–Ya lo sé, ya. Pa ti un pasillo de dos puertes ye un laberinto.

Más en ¿Un día cualquiera?, de Maxi Rodríguez.

los cuarentones en barrio sésamo

–¡Hola, amiguitos cuarentones!
–Como tenemos vuestra misma edad…
–Os hablaremos de tú a tú y…
–¡¡¡Os vamos a regañar!!!
–Sí, porque no habéis entendido nada. ¡Pero nada de nada!
–Sois un desastre, la verdad.
–Os enseñamos a conocer los números…
–Y no hay manera de que los aprendáis a cuadrar.
–Os enseñamos los colores…
–Y os habéis quedado en el gris, qué vulgaridad.
–Os insistimos en los beneficios de comer verdura…
–Y engullís transgénicos sin parar.

Cuarentones, de Maxi Rodríguez.

Epi y Blas nos leen las cuarenta…

el regreso

–¿A qué huele?
–A cerrrao, joder, ¿a qué va a oler?
–Espera.
–¿Qué?
–¡Espera, ho!
–¿Qué quies?
–No entres de sopetón.
–¿Por…?
–No toy mentalizáu, Rolindes.

Ver completo en El regreso, de Maxi Rodríguez (el actor y guionista, no el futbolista).

Normalmente, mis despertares son lentos y pesados. Si, además, se trata de la mañana del primer día de la semana, hay que añadir un leve cabreo matutino, unas nubes que empañan cualquier conversación. Pues basta con leer el artículo de este señor, sus diálogos crudos y afilados, para que pase de ese estado de aletargamiento a las carcajadas en cuestión de un par de líneas.

las bodas, los cánones y los cabrones

-Chisst… chisst…
-¿¿¿Eh???
-¡Chisst!
-¿Qué coño haz usted ahí?
-¿Sabes si cantaron «Clavelitos»?
-¿Cómo?
-En aquella mesa, ¿sabes si cantaron «Clavelitos»?
-Ah, no sé.
-Vaya.
-Algo andaben tarareando, pero…
-Se os va a caer el pelo.
-¿A quién?
-Pensabais piratear la conga, ¿eh, cabrones?
-¡Oiga! Pero…
-¡Sinvergüenzas, qué poco respeto!
-Oye, tío, ¿a que cobras?
-¡A eso vengo!

El texto completo, en la columna de Maxi Rodríguez en lne.es.

Fue mi padre quien me habló por primera vez de Maxi Rodríguez (no tiene nada que ver con el jugador de fútbol) y, poco a poco, fui cayendo en ese humor desmadrado y ácido con que envuelve sus textos. Ahora soy de los que buscan su columna cada lunes, con más ánsia del que se puede admitir. Hace algunos meses tuvimos la oportunidad de entrevistarlo, como una actividad del taller de escritura y, aunque sólo sea por la foto, mereció la pena.

Del tema de la columna, de la grabación de bodas por parte de detectives a sueldo de la SGAE para cobrarles por la música, no creo que tenga nada más que añadir.