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fotografías — Granada, de nuevo

Volvimos a Granada a principios de año, aprovechando el primer día festivo que hubo. Como los últimos años, en vez de esperar que los reyes magos nos traigan cualquier tontería, pedimos algo conjunto, para hacer los dos y que siempre termina en viaje. Y, puestos a elegir, elegimos regalarnos Granada, uno de esos rincones del mundo al que nunca vuelves suficientes veces.

Realejo Puerta de la Victoria

Nos propusimos hacer, además, un viaje diferente a los anteriores, más sosegado. Hemos ido tantas veces allí (ya va para diez años desde que le enseñé la ciudad a eme, con ele actuando de guía), que nos apetecía descubrir otros lugares paseando. Y, también, volver a algunos de nuestros rincones favoritos, una década después de aquellas fotos en las que salimos tan jóvenes.

torre de la Alhambra a contraluz farola

Así que tuvimos tres fantásticos días de sol y frío, de largos paseos por el Albaicín, baños árabes y cenas tranquilas en un carmen, de visita a la parte pública de la Alhambra… nos dio tiempo a recordar, a tapear y caminar cogidos de la mano y a padecer las cuestas del Realejo. Todo en una ciudad que cada día nos gusta un poco más, aunque tengamos que compartirla con los reyes magos y la marea de gente que iba tras ellos. Al final, nos parece mentira lo que tres míseros días pueden hacer en tu cabeza.

Todas las fotos, como siempre, en este set de flickr:

Actualizada: ya he puesto el set de flick. Zarpas que tiene uno :).

fotografías – París

A mediados de febrero nos fuimos cuatro días a París, la capital del país vecino, como regalo de Reyes, una de esas nuevas tradiciones que hemos ido adquiriendo. De los dos, sólo yo había pasado por la ciudad de la luz veinte años atrás, así que se podría decir que íbamos en igualdad de condiciones y conocimientos.

Torre Eiffel (VIII) blanco y negro Louvre (VII) cascos

Tras la pertinente investigación y estudio con guías de viaje, blogs y padres (más guías de viaje, mapas, comentarios, must-have, etcétera…), nos embarcamos en un avión a las siete de la mañana para volar desde Sevilla.

Sacré-C?ur (III) cantante

Aunque nos gusta, cada vez más, recorrer una ciudad desconocida tranquilamente, en esta ocasión y por el poco tiempo y lo mucho que ver, tuvimos que meternos en el pellejo de turistas y sacrificar ciertas buenas costumbres. El resultado fue que hicimos muchas fotos de la torre Eiffel (muchas, muchas), estuvimos varias horas en el Museo del Louvre, tratando de aprender algo y esquivar a los sacafotos compulsivos y compartimos Bateau Mouche con una horda de adolescentes yankis.

moulin rouge (II)

Sena

El poso y los recuerdos que quedan de esos fríos días de febrero son muy buenos aunque la vuelta fue a las tantas de la madrugada y del lunes siguiente sólo tenemos recuerdos somnolientos,

gárgolas (III)

Como siempre, se pueden ver una selección de las fotos aquí abajo:

O con más calma y sin animaciones, en este set de flickr: París 2012.

fotografías — IV Photowalk Mérida

El sábado celebramos el cuarto Photowalk por Mérida, con éxito de convocatoria, doce fotógrafos, y hasta público.

farola

Aunque la tarde fue fría, cumplimos con creces con el fin último del photowalk, que era pasar un buen rato tirando fotos, charlar sobre técnica, lentes y demás temas y, sobre todo, aprender. El lema de esta convocatoria fue «mobiliario urbano y el paso del tiempo» por lo que nos entretuvimos disparando fotos a todo lo que no se movía: bancos, esquinas de edificios, señales de tráfico, monumentos y un largo etcétera.

suelo parador

Entre las nuevas incorporaciones hay que destacar a Vidal y a Carlota, la integrante más joven del plantel de fotógrafos. Mención aparte hay que hacer de DvdSrrn que llegó dos horas tarde, sin cámara de fotos pero con muchas ganas de montar el espectáculo, según sus propias palabras :).

esquina I banco

La segunda parte del photowalk, la del procesado de fotos fue, probablemente, la mejor parte (al menos para mí) y donde más aprendí. Paradójicamente, yo era el encargado de hacer una pequeña demostración de cómo proceso las fotos y gracias a los comentarios pude depurar bastante mi (mediocre) técnica.

Los programas que utilicé fueron los siguientes:

  1. rawstudio para procesar las imágenes RAW en grupos.
  2. rawtherapee, como alternativa al anterior.
  3. hugin, para crear panorámicas de forma sencilla, aunque se compongan de una docena de imágenes.
  4. bonus track: phatch que, aunque no hablamos de él, se me ha hecho imprescindible a la hora de añadir marcos, etiquetas exif o redimensionar (entre muchas otras opciones), varias fotografías a la vez.

Si hay alguien interesado en ampliar esta información, le recomiendo la entrada «mi flujo de trabajo con la fotografía», donde se trata este mismo tema.

El resto de las fotos que tomé están en el set de flickr IV Photowalk Mérida y también en esta la presentación:

Actualización: van llegando más fotos del evento:

doce días de setiembre

Antes de nada y para los que tienen dudas:

setiembre.
(Del lat. september).
1. m. septiembre.
(Fuente: DRAE).

Ahora, al lío. Ayer volvimos de nuestras penúltimas vacaciones antes de las de fin de año. En total, fueron seis días en Gijón y otros tantos en el pueblo de eme y nos sirvieron, sobre todo, para desconectar del trabajo y recargar las pilas de cara al último tramo del año, el más duro si cabe.

En Gijón, volvimos a hacer lo que hacemos últimamente, malcriar a nuestro sobrino, pasar tiempo con la familia y los amigos y, en definitiva, disfrutar un poco sin prisas ni planes. La única idea que llevábamos era una visita a los suecos, más que nada para terminar de decorar el pisito y tuvimos suerte, nos tocó la visita divertida.

Imágenes, aunque saqué cerca de medio millar, sólo unas pocas han terminado en la red, sobre todo porque la inmensa mayoría son de mi sobrino y trato de preservarlo del mundanal ruido que es Internet. Además, sólo algunas son dignas de ser enseñadas. Queda mucho por aprender, me temo. Recomiendo la panorámica del puerto deportivo, que con las nubes amenazantes, el sol reflejado en las ventanas de los edificios y el reflejo de los barcos me tranquiliza como pocas.

En el pueblo de eme, tuvimos más ración de paz, tranquilidad y sosiego. Es un sitio pequeño, tranquilo, donde las casas tienen muros de un metro de grosor y en donde la actividad más estresante es echar un tute. Estuvo en fiestas prácticamente todos los días que pasamos allí y, entre cerveza y cerveza, nuestros niveles de calma rozaron mínimos históricos.

Fue ahí, entre toda esa placidez donde tuve un súbito ataque de creatividad (si, así, con todas las letras) y me lancé a escribir un relato para el próximo número de la revista del taller de escritura. Tres minutos tirado en una cama ajena, mirando al techo y con un reloj de cuerda marcando los segundos fueron necesarios para que me volviesen, de golpe, las ganas de escribir. Me pasé un par de días con la tarea y el reloj de fondo, ayudando, centrando las ideas y dándole un ritmo común al relato. Para variar, fue divertido, didáctico y muy relajante.

Con las fotos, pasó algo similar a lo de Gijón. Saqué bastantes más de las que subo a flickr, quizá por miedo a resultar tremendamente cansino, quizá por querer racionarlas para mostrarlas más adelante, cuando no saque ninguna. En cualquier caso, fue curioso salir acompañado de la cámara de fotos a todas horas. El resto de las fotos subidas, pocas, en este set de flickr.

Con el pueblo en fiestas resultó sencillo encontrar motivos para desmontar la cámara del hombro, ajustar ciertos valores a ojo (no puedo prescindir de esta costumbre), encuadrar y disparar. La gente en los chiringuitos, los fuegos artificiales o una exposición de vehículos antiguos y un Hummer (me niego a meterlo en la misma categoría que los Cadillac, Lincoln Continental o Sanglas) dieron juego y, de paso, ayudaron a quitarme el óxido del verano, demasiado seco y vacío de fotos.

Mención aparte quiero hacer a los trabajadores de la Casa de la Cultura, que cuentan con una conexión inalámbrica y abierta a Internet a disposición de todos los que nos pasamos por la biblioteca y un horario de feria demasiado breve. Tanto que consiguió que terminase sentado, a las nueve de la noche, en el pórtico de la Casa de la Cultura, cobijado de la lluvia y apoyado contra una pared. Señores, uno está muy mayor para estos esfuerzos. Exijo un aparcamiento contiguo al edificio, disponible para adictos al correo electrónico. No pido mucho, ya ven, nada que no se solucione con un poco de pintura amarilla.

En fin, que se acaban de terminar y ya estoy mirando cuando me tocan las siguientes minivacaciones.